Algunas notas acerca de los Sordos en la República Islámica de Irán

Alejandro OviedoPor Alejandro Oviedo,

Berlín, 2007.

Sección: Artículos, cultura sorda.

 

¿Cómo viven los Sordos iraníes? ¿Cómo son sus escuelas, su vida social? En estas páginas voy a presentar algunos interesantes datos sobre los Sordos de Persia (el nombre histórico de la República Islámica de Irán), tomados de artículos que especialistas de esa nación han presentado en encuentros internacionales en años recientes.

Jabar Baghcheban y las primeras escuelas de sordos

La historia oficial de los Sordos iraníes comienza, como ocurre en todas partes, con la fundación de las primeras escuelas para niños sordos. Las sociedades existentes hasta ese momento no son representadas en la historiografía. En el caso de Irán, el proceso se inicia con la obra de un maestro oyente, Jabar Baghcheban, en 1926.

Jabar Baghcheban (maestro oyente, fundador de la educación de sordos en Irán) y su hija Samineh, continuadora de su obra
Jabar Baghcheban (maestro oyente, fundador de la educación de sordos en Irán) y su hija Samineh, continuadora de su obra. Tomada de Hadadian 1996. Con permiso de los editores.

Irán es un mosaico de lenguas y culturas. Una de ellas, la persa, tiene una tradición histórica de las más antiguas del mundo. Esta cultura milenaria, conocida hoy también como farsi, es la mayoritaria en esa nación. Pero hay al menos otras 68 lenguas vivas en el país. Muchos iraníes son, en virtud de sus circunstancias familiares, políglotas. Este fue el caso de Jabar Baghcheban. Nacido en Armenia, entonces territorio ruso, debió emigrar al comienzo de la Revolución Rusa, y se estableció en Irán, de donde era oriunda su familia. En Irán, Baghcheban se ganó pronto una buena reputación como maestro, debido a sus investigaciones para mejorar el trabajo en el aula. Uno de ellos fue el desarrollo de un método para enseñar a leer y escribir el farsi a niños de familias turcoparlantes.

En 1924 fundó el primer programa preescolar de Irán, por iniciativa propia y sin apoyo económico alguno. Tras este programa Baghcheban fundó otros. En uno de ellos, en la ciudad de Tabriz, ocurrió el primer contacto de Baghcheban con un niño sordo. Uno de los niños de su kindergarten tenía un hermano sordo. La madre no tenía modo alguno de encargarse de él, pues ninguna escuela lo quería recibir. Era una situación normal entonces en Irán (al igual que en todos los países antes de que se fundaran escuelas para sordos): los sordos eran considerados ineducables, y existían numerosos prejuicios populares acerca de ellos. Baghcheban le propuso a la señora que llevara los dos niños a su escuela. Allí, el maestro observó al niño sordo, que manifestaba mucho interés en participar de las mismas actividades de los otros niños, por lo que decidió desarrollar un método para comunicarse con él y educarlo. Ese método, que voy a comentar brevemente en los párrafos que siguen, resultó tan exitoso que Baghcheban decidió, en 1926, abrir una clase para tres niños sordos.

Baghcheban ideó un sistema para representar visualmente las estructuras de las oraciones en farsi. Una vez que los niños habían adquirido esas estructuras, comenzaba a enseñarles las palabras y las oraciones en la lengua escrita. Sus gráficos combinaban dibujos icónicos y simbólicos con algunas palabras del farsi. Al principio, los niños aprendían el significado de los símbolos. Un ejemplo de ello es el siguiente gráfico, tomado de un manual diseñado por Baghcheban, y que corresponde a la enseñanza de los pronombres personales (he sustituido la palabra original farsi por su traducción española). Los símbolos de la derecha sustituían a la palabra en farsi en las transcripciones:

IranSordos2

Cuando ya los niños comprendían la simbología básica, comenzaba Baghcheban a explicarles, a través de esos símbolos, las estructuras de las oraciones en farsi (el gráfico que sigue representa estas últimas en español):

IranSordos3

Baghcheban desarrolló, para trabajar con los niños, una especie de alfabeto señado de base fonética sobre el modelo del alfabeto arábico con el que se escribe el farsi. Este sistema le permitía « escribir » en el aire las oraciones del farsi, con todos sus morfemas gramaticales. Los métodos de Baghcheban resultaban muy similares a los desarrollados en Francia por el Abad Charles Michel de l ́Epée, y corresponderían a los conocidos en occidente como cued speech. Llevado por la intención de dar a conocer su método, el maestro organizó exposiciones públicas con sus alumnos, que aun cuando se enfrentaron en principio a la incredulidad general, le permitieron luego aumentar considerablemente su matrícula escolar. En la década de 1940 se abrieron otras escuelas en el país.

El prejuicio popular contra la educación de los sordos llevó a mucha gente a adversar a Bagheban y su obra durante muchos años. Sus biógrafos relatan que incluso una de sus escuelas fue objeto de ataques, cuando vecinos enfurecidos por lo que consideraban algo muy incorrecto (querer educar a quienes no podían ser educados) lanzaron piedras contra las ventanas. El propio Baghcheban tuvo que soportar insultos y agresiones en la calle por muchos años. En 1935, el maestro publicó las primeras cartillas para la enseñanza con su método, y comenzó a formar a otros maestros. Ya en 1949 había publicado los materiales para el curriculum escolar básico de cinco años.

Los trabajos de Baghcheban para promover la enseñanza del farsi escrito entre los sordos fueron reconocidos por el gobierno iraní como una herramienta útil para avanzar en la alfabetización del país. Los últimos años de su vida (Baghcheban murió en 1966, a la edad de 82 años), el maestro dirigió programas de alfabetización para oyentes, paralelamente a su trabajo frente a la escuela de sordos de Teherán. A la muerte de Baghcheban, su hija, Samineh Baghchaban‐Pir Nazar, asumió las responsabilidades de su padre ante la escuela. Samineh había recibido de su padre una formación básica como maestra de sordos, que luego había continuado en Inglaterra y los Estados Unidos.

Las escuelas para sordos fundadas por Baghcheban se convirtieron, en la década de 1970, en centros de formación para líderes Sordos. Muchos de ellos, formados en las escuelas, ingresaron a universidades y culminaron en ellas carreras a nivel de licenciatura. Las escuelas recibían un generoso financiamiento de la monarquía gobernante. Ya desde la década de 1960 habían sido asumidas oficialmente por el gobierno iraní, y sus maestros recibían un incentivo monetario extra, del 20% sobre el sueldo base, pues se consideraba que su trabajo era más duro que el de sus colegas que trabajaban con niños oyentes.

El gobierno de Reza Pahlevi financió desde entonces el sector de la educación para sordos. Este apoyo económico a los sordos era coordinado por la “Asociación Iraní para el Bienestar de los Sordos” (Sazman Meli Refah Nashenavayan Iran), una institución fundada por la hija de Jabar Baghcheban. Esto permitió llevar a cabo un activo intercambio entre los Sordos y los educadores para sordos de Irán con personas e instituciones de otros países. Los pocos autores que han estudiado la historia de la educación de los Sordos en Irán hablan de ese período como de una “cumbre”.

Este impulso cesó tras la revolución islámica, en 1979, cuando todas las escuelas públicas y privadas de Sordos fueron integradas al mismo sistema central de educación, y terminó el financiamiento de base caritativa que había hecho el gobierno monárquico.

Luego de 1979, dos dependencias oficiales se repartieron el poder en las decisiones sobre el modo de administrar las escuelas de sordos. Una de ellas era el Departamento de Educación Especial. La otra, el Departamento de Salud. Entre ambos arreció un conflicto similar al observado en otros países: una disputa entre el oralismo y el gestualismo, dos posiciones ideológicas irreconciliables. Sin embargo, lo curioso en el caso iraní es que era el Departamento de Salud el que defendía la idea de una escuela bilingüe farsi‐lengua de señas, mientras que el Departamento de Educación Especial, al que apoyaban las direcciones de casi todas las escuelas, estaba a favor del oralismo. La disputa no ha sido zanjada a favor de una u otra tendencia: ambas dependencias del gobierno continúan manteniendo sus enfrentamientos. A pesar de ello, la influencia de la filosofía oralista parece ser mayor que la tendencia a favorecer el uso de una lengua de señas en las escuelas.

En 1992, según informes de las autoridades iraníes, había 485 centros educativos para sordos en Irán, en los que se ocupaban casi 10000 estudiantes (en todos los niveles, desde preescolar hasta el bachillerato) y unos 1700 maestros.

La comunidad de Sordos iraní

Según las fuentes consultadas, la primera asociación iraní de sordos fue fundada en 1948, también por iniciativa de Jabar Baghcheban, quien ocupó entonces el cargo de tesorero en la directiva. Esta primera asociación no tuvo una vida larga, por falta de interés de la comunidad Sorda. En 1949 fue cerrada. Once años después, en 1960, un grupo de personas Sordas egresadas de las escuelas de Baghcheban refundó la Asociación Iraní de Sordos. No tardaron en fundarse otras asociaciones en muchas otras ciudades del país. Las actividades deportivas promovidas por las asociaciones las popularizaron entre los Sordos que no formaban parte de los mismos grupos, por no haber estudiado en las escuelas. Las asociaciones establecieron vínculos entre todos ellos. La vida de las asociaciones fue particularmente activa y floreciente durante los años anteriores inmediatos a la Revolución de 1979, debido al generoso apoyo económico que les hacía la monarquía. Ese apoyo no se limitaba a las escuelas, sino que se extendía a las asociaciones.

En los años previos a la Revolución hubo un intenso intercambio entre Sordos iraníes y de otros países, particularmente de Estados Unidos. Este intercambio tuvo una fuerte influencia en la vida de la comunidad de Sordos iraní. En ella se destacaba la tendencia a considerar la ASL como un sistema más desarrollado y conveniente que las lenguas de señas nativas.

La comunidad Sorda iraní ha tenido, desde esos años, una marcada tendencia a organizarse en diversos tipos de asociaciones. Las actividades de las principales asociaciones y sus miembros fueron en sus inicios apoyadas financieramente por la Asociación Iraní para el Bienestar de los Sordos. Luego de la Revolución de 1979, al menos una parte importante del sostén de las asociaciones ha sido provista por el Departamento de Salud.

En los años siguientes a la Revolución, la comunidad Sorda continuó su organización social, ahora a partir de propósitos más variados. Hay asociaciones donde se agrupan los padres de niños sordos, organizaciones artísticas, juveniles, religiosas, de mujeres, de protección a la infancia. Muy populares, además de los clubes sociales y deportivos, son las llamadas “casas de té”, donde se reúnen los Sordos, al igual que lo hacen sus paisanos oyentes, a consumir té y a conversar en grupos todas las tardes luego de terminar la jornada de trabajo.

En 1998, el Centro Nacional Iraní de Sordos (Canon Karolalhay Iran) organizó un festival nacional para celebrar la cultura de los Sordos iraníes, al que asistieron las autoridades de la Federación Mundial de Sordos. La población Sorda iraní, según declaran los articulistas que escriben sobre ella, está socialmente bien resguardada, y tiene garantía de recibir sus derechos básicos a la salud y la educación. Las escuelas, sin embargo, son mayoritariamente oralistas, y la educación religiosa impone condiciones desventajosas para las mujeres.

Las lenguas de señas en Irán

La comunidad Sorda iraní usa dos lenguas de señas distintas: una de ellas es conocida como Lengua de Señas de la Casa de Té (Ghahveh Khaneh). Es, según leo entre líneas en las descripciones de los articulistas consultados, la lengua de señas histórica de Irán. Se ha desarrollado espontáneamente, desde tiempos imprecisos, en la interacción de los Sordos analfabetos, no escolarizados, aunque en el Siglo XX comenzó a recibir la influencia de la lengua usada por los Sordos egresados de las escuelas. La Lengua de Señas de las Casas de Té, sin embargo, es mayoritariamente creada en espacios masculinos, ya que las mujeres no frecuentan esos espacios.

A partir del farsi señado desarrollado por Baghcheban derivó otro sistema, que al ser aprendido por los niños sordos fue cambiado y criollizado. Es lo que hoy se conoce como Lengua de Señas Persa (LSP). La LSP ha influenciado la Lengua de Señas de las Casas de Té, y a su vez, ha de haber sido influenciada por esta.

El sistema de claves para señar el farsi desarrollado por Baghcheban es ampliamente usado entre la comunidad Sorda del país, debido al uso que sigue recibiendo en la mayoría de las escuelas. Este sistema cumple, entre la comunidad señante iraní, la función que entre nosotros cumple el alfabeto manual, pero de acuerdo con los comentarios de los autores revisados para escribir estas notas, no equivale exactamente a un alfabeto manual. Además de incluir formas para algunos morfemas, no tiene señas para representar todas las letras del alfabeto, sino que algunas de ellas ([j,g] [a,l], [p,t] y [f,s]) se agrupan en pares que se distinguen sólo por la postura adoptada por los labios. Según testimonios de algunos Sordos iraníes, este sistema permite un cierto tipo de comunicación señada básica, pero les resulta a los Sordos tedioso y difícil de seguir, porque no incluye ningún tipo de expresión facial o corporal para expresar matices en lo significado.

En 1973 se inició un proyecto para la descripción de la LSP. En él participaron varios Sordos, bajo la coordinación de una lingüista estadounidense, Ann Oliver Samii, que había emigrado a Irán. El proyecto se había propuesto la recolección del vocabulario de LSP para elaborar un diccionario. Los miembros del proyecto lo habían comprendido como un esfuerzo indispensable para conservar y darle forma a la cultura Sorda iraní frente a la sociedad oyente. En 1978, Ann Oliver Samii murió en un accidente, y el proyecto se interrumpió momentáneamente. En 1980 se editó una primera edición del diccionario. Y en 1991, 1997 y 1999 se han hecho reediciones aumentadas de la obra. Para muchos Sordos iraníes, la señora Oliver Samii se ha convertido en ese personaje mítico, típico de muchas otras culturas Sordas, a quien se atribuye la maternidad de su lengua de señas.

Para concluir

Según los relatos aparecidos en la escena académica internacional, la vida de los Sordos iraníes no es muy diferente a la que conocemos en otros países. Existe una comunidad nucleada a partir del uso de la comunicación señada, con vínculos estrechos de solidaridad grupal, pero al mismo tiempo profundamente influenciada por la vida de la mayoría oyente del entorno. La educación formal que se les ofrece es normalizadora, y procura integrarlos al colectivo mayoritario a partir de la enseñanza de la lengua hablada y escrita nacional. Los éxitos de las escuelas de sordos no se miden, por regla, con los mismos niveles de las escuelas para niños oyentes, con lo que la mayoría de la población Sorda sigue estando en desventaja relativa. El sistema de protección social iraní garantiza, sin embargo, que las necesidades básicas de la población Sorda sean mínimamente cubiertas, con lo cual ellos se encuentran también en una mejor situación que la de la mayoría de la población Sorda mundial, habitante de países cuyos Estados no garantizan los derechos de sus ciudadanos a la salud, la educación, el trabajo y la vida.

Fuentes:

Behmanesh, A.A. (2003) “Deaf Way II Presentation On Iranian Deaf Culture”. Artículo tomado del URL http://www.geocities.com/abehmanesh/IranDeaf.htm (página visitada el 13/12/06)

Hadadian, A. (1996) “Beyond the National Boundaries: History of Deaf Education in Iran”. En: Fischer, R. y T. Vollhaber (eds.) Collage. Works on International Deaf History. Hamburgo: Signum, págs. 117‐124.

Vazir Safavi, A. (2003) Mixed Iran Communication System for Deaf and Hard of Hearing People. Artículo publicado en el URL (visitado el 28 de marzo de 2007): http://www.geocities.com/ali_vazirsafavi/IranLing.htm

 

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