Juan Pablo Bonet y la Santa Inquisición

ANtonio-GasconPor Antonio Gascón Ricao,

Barcelona, 2018.

Sección: Artículos, historia.

 

Al presente autor no deja de sorprenderle que después de tantos años de investigación sigan apareciendo documentos inéditos referidos a Juan Pablo Bonet, el pionero de la educación oral de las personas sordas en España, buena muestra de que el personaje sigue pendiente de una más exhaustiva investigación.

Por ello, y mientras no se acometa la susodicha investigación tenemos que agradecer a las nuevas tecnologías imperantes su existencia, y en su defecto la oscura dedicación de anónimos funcionarios archiveros que se están dedicando a la catalogación, y a la puesta en disposición de muchos antiguos documentos, que durante siglos han estado dormitando en las estanterías de determinados archivos españoles, y que hoy en día gracias a la labor de aquellos se pueden consultar, tanto en forma presencial como en formato digital, y muy en particular gracias a la conocida página Portal de Archivos Españoles (Pares), institución dependiente del Ministerio de Cultura, como ha sido el presente caso.

De hecho, del último descubrimiento hace ya un cierto tiempo que teníamos conocimiento de su existencia al aparecer de forma sorpresiva una referencia en dicho portal, que en su caso daba noticias de la existencia en el Archivo Histórico Nacional  de Madrid, de un expediente proveniente del Consejo de la Inquisición,  referido a unas “Informaciones genealógicas de Juan Pablo Bonet y de Mencía de Ruy Cerezo (sic) su mujer, (1575-1610), literal sic. Documentación de la cual en su día solicitamos una copia digital,  intrigado el autor por el contenido de aquellas “informaciones genealógicas”.

Por otra parte, al recibirla tuvimos una primera sorpresa, dado que dicha catalogación estaba en parte mal referenciada, pues siendo cierto que en dicha copia había dos expedientes, y  que uno de ellos  en concreto correspondía en concreto al de la esposa de Juan Pablo Bonet, y aunque su apellido paterno no estaba bien transcrito, dado que el apellido auténtico de la dama no era doble como de indicaba,  “Ruy Cerezo”, sino simple al ser ” todo seguido y de carrerilla “Ruicerezo, tal como figura en una obra impresa casi contemporánea  titulada “Vida y virtudes del venerable Hermano fray Juan de la Magdalena”, editada en Sevilla en  1662.

En dicha  obra se cita tanto a la mujer de Pablo Bonet  como a su suegra Ana de Ruicerezo, mientras que el  expediente  que debería corresponder  al de Juan Pablo Bonet no era tal, sino que era de un elemento desconocido llamado “Juan Bonet notario (real) en la ciudad de Barcelona y natural de Cervera”,  por cuyo motivo era más que evidente de que no se trataba de nuestro personaje.

Tratando de averiguar el cómo pudo cometerse semejante error, se advierte que existía una nueva carpetilla donde figuraba que el expediente sobrante corresponde a un tal Bonet Gomara (Juan) y a su supuesta mujer Ruy Cerezo, (Mencía), año 1675 (tachado) y añadido con bolígrafo 1610, y cuya referencia completa es AHN Inquisición, Legajo 1256, nº 16.

A la vista de aquella descripción, resulta muy evidente que el expediente que correspondía a  nuestro Juan Pablo Bonet ha desaparecido o  siendo muy optimista como mucho debe andar traspapelado por los enormes archivos de la antigua Inquisición, y que de haberse conservado dicho expediente, su hubiera podido corroborar o no las noticias posteriores sobre el personaje,  es de suponer que las mismas que aparecen en su prueba de Caballeros de la Orden de Santiago.

A pesar de ello, y  para fortuna nuestra todavía se conserva la parte correspondiente a su esposa, a la cual se añadió en una época inconcreta el expediente del notario barcelonés, pero tachándose el año original de 1610 del expediente primitivo,  que alguien anónimo substituyo por el de 1675, pero sin añadir ningún comentario más, año que en puridad corresponde al expediente correspondiente al notario Juan Bonet Gomara,  con el cual se venía a justificar dicho nuevo año añadido.

De esta forma aquel legajo doble en la actualidad está compuesto en su totalidad  por un total de 186 folios manuscritos, entre los cuales aparecen unos pocos en formato de imprenta que corresponden a la orden explicita de investigación que se dio a los inquisidores del momento con los objetivos previstos en ella.

Páginas que en realidad son un formulario muy habitual en este tipo de inquisiciones,  que en el caso  concreto de la esposa de Juan Pablo Bonet abarca un total de 122 folios, donde se resumen las noticias que se tenían de sus bisabuelos, abuelos y padres de la misma, de acuerdo con la información recogida por los investigadores tanto por parte de testigos o de parientes como de los registros procedentes de la  propia iglesia o según el caso de los propios archivos de la Inquisición. El resto de los folios, hasta un total de 186 es la investigación realizada sobre el notario, que no merece ningún comentario al ser un personaje totalmente ajeno a nuestra historia actual.

Por no alargar más los detalles, el inquisidor del momento resumió, a modo de cierre, y en un folio simple las noticias concernientes a Mencia de Ruicerezo, la esposa legítima de Juan Pablo Bonet, en aquel caso informando a la autoridad pertinente que había solicitado aquella información, haciendo saber primeramente que el día 21 de mayo de 1610 se había recibido en el Consejo de la Santa Inquisición de Valladolid una carta en la que se pedía se hiciera información de la genealogía y limpieza de sangre del secretario Juan Pablo Bonet y de su esposa Doña Mencia de Ruicerezo, vecinos ambos de Madrid, y como si se tratara para “oficial”.

Dándose a entender de aquel modo que Pablo Bonet al parecer había solicitado su admisión en el Santo Oficio  en aquel cargo,  que según se definía requerían una serie de cualidades: “los oficiales  de la Santa Inquisición sean personas generosas y de ciencia y conciencia, porque estos guardaran justicia y que sean pagados del salario ordinario y no de los bienes de los condenados[1].

De hecho para ser miembro de la Santa Inquisición  se exigían una serie de requisitos que perfilaban al oficial ideal, pero que se contradicen con la realidad en bastantes ocasiones: acreditar la limpieza de sangre, ejemplaridad de vida, no realizar oficios considerados de baja clase (como carnicero, cortador, zapatero, pastelero, cordonero, cocinero, sastre, herrero…), ni actividades comerciales, ser hijo legítimo, mayor de 25 años, no ser clérigo, ni extranjero y vivir con honestidad. Cualidades que evidentemente Juan pablo Bonet atesoraba.

Pero si esa fue la intención de Pablo Bonet, su deseo se vio frustrado ya que al investigarse  la genealogía  de su legitima esposa, resultó que la tal Mencia de Ruicerezo, tenía  muchos problemas, ya que hacía mucho tiempo que se había “advertido” que Doña Ana de Ruicerezo su madre, que a su vez era hermana de Doña Francisca de Ruicerezo mujer de un tal  Mathias Ruiz, que resultaba ser criado del Conde de Chichón [2], y por tanto cuñado de la suegra y tío de su esposa que al parecer había tenido la pretensión de ser “familiar” del Santo Oficio en el año 1591, pero “.., que no salió con ello”, al resultar  que las dichas hermanas “Ana y Francisca descienden de dos condenados y tres reconciliados [3] ” por la Santa Inquisición, “por ser judaizantes”, tal como ya se tenía averiguado  en 1591 en la información del dicho Mathias Ruiz gracias a las declaraciones de testigos y parientes que había tomado el Santo Oficio, como así constaba en sus registros de informaciones, de los cuales se realizó copia.

Hecho que no privó a aquella pareja de poder seguir siendo “cristianos” de pro nueve años más tarde, tal como se demuestra al saberse que ejercieron de “padrinos” de un niño llamado Francisco, en su caso hijo del afamado pintor de cámara del rey Felipe III, el italiano Bartolomé Carducho [4] , que nacido  en marzo de 1600, fue bautizado en la iglesia de San Sebastián  de Madrid el 4 de marzo de aquel mismo año [5] .

Aquellas informaciones llevaron a los inquisidores de 1610 a aconsejar “el no entrar en este negocio” en el caso concreto del secretario Juan Pablo Bonet, al ser su caso evidentemente idéntico al caso del pobre pariente, criado del Conde de Chinchón. Información que se firmó  en Toledo el 13 de julio de 1610.

Aunque el hecho de que la mujer de Pablo Bonet no fuera cristiana de pura cepa, no debería  sorprender tanto, puesto que ya se tenía hace unos años la sospecha de la probable descendencia del propio Pablo Bonet de la misma etnia y por su rama materna.

Cuestión que se volvió a plantear a la hora de que se le realizó la correspondiente investigación para la elaboración del expediente de limpieza de sangre para la concesión del hábito de la Orden de Santiago [6], por recomendación del rey, y que al final se soslayó después de una doble investigación, y en aquel caso por su rama paterna soriana, o por su conocimiento del alfabeto manual español, utilizado en su obra de 1620 dedicada a la educación de las personas sordas, cuyo origen se supone modernamente que proviene de las mismas raíces étnicas, o de creer una controversia que tuvo lugar en Francia entre el maestro de sordos y judío español Jacobo Rodríguez Pereira con el maestro francés Ernaud sobre el mismo asunto[7], de ahí también se podría entender aquel matrimonio evidentemente de conveniencia, o el interés demostrado de Juan Pablo Bonet por trabajar para la Santa Inquisición, cuestión que finalmente no consiguió.

Cuestión diferente es que en el expediente de su esposa Juan Pablo Bonet es declarado secretario del Condestable de Castilla, descripción correcta, y “natural del lugar de Torres [8], arciprestazgo de Zaragoza”, lugar de nacimiento que  en 1626, y la prueba de caballeros para el Hábito de Santiago se transformara en un desconocido término geográfico llamado  entonces “Torres del Castellar”.

Lugar o toponimia totalmente desconocida incluso en la propia época de Juan Pablo Bonet, dado que el geógrafo portugués Juan Bautista Labaña en su estudio  Descripción del Reino de Aragón, realizado entre 1609 y 1615 y  editado entre 1620-1622, y donde Labaña daba razón de todos los lugares que atañían al supuesto e hipotético lugar de nacimiento de Pablo Bonet, pero donde no se hacía mención alguna de aquel sitio en concreto.

Confusión aquella que en 1930 causará aún mucha más confusión entre los eruditos, al mezclarse en aquel nombre dos lugares distintos, Torres (de Berrellen) y el término del Castellar, antiguo lugar de señorío con castillo e iglesia incluidos, lugar del que había dependido la aldea de Torres, y lugar del Castellar donde nació Juan Pablo Bonet, pero que al ser abandonado por sus moradores centralizo en Torres todos los privilegios señoriales,  De ahí aquella extraña mezcolanza de toponimias.

A remarcar el detalle que los mapas que complementaban la obra de Labaña estuvieron  a cargo del grabador Diego de Astor, que resultará ser el mismo grabador que se encargaría de grabar la portada del libro del mismo Pablo Bonet en 1620.

Notas:

[1] Antonio Puigblanch, La Inquisición sin mascara, o disertación, en que se prueban hasta la evidencia los vicios de este tribunal, y la necesidad de que se suprima, Cádiz, 1811.

[2] Se trata de Diego Fernández de Cabrera Y Bobadilla, III Conde de Chichón en 1575,  se puede ver su biografía en: http://dbe.rah.es/biografias/21250/diego-fernandez-de-cabrera-y-bobadilla.

[3] La abjuración en los procesos de la Inquisición española consistía en el reconocimiento por parte del acusado de los errores heréticos que había cometido y el consiguiente arrepentimiento, lo que constituía el paso previo, y la condición imprescindible, para su “reconciliación” “, es decir, para su reintegración en el seno de la Iglesia católica. Había tres tipos: la abjuración de levi, la abjuración de vehementi y la abjuración «en forma».

[4] Bartolomeo Carducci o Carduccio, españolizado: Bartolomé Carducho (Florencia; c. 1560 –  El Pardo;  14 de noviembre de 1608),  pintor italiano que realizó gran parte de su obra en España.

[5] Matías Fernández García, Parroquia madrileña de San Sebastián, algunos personajes de su archivo,  Madrid, 1995, p. 144.

[6] Expediente para la concesión del título de caballero de la orden de Santiago a Juan Pablo Bonet: Archivo Histórico Nacional , Madrid. Signatura: OM-EXPEDIENTILLOS,N.1201

[7] Tesis doctoral, Juan Manuel Pérez Agudo, El método Fisiológico de Jacobo Rodríguez Pereira: Análisis de sus aportaciones para la educación de las personas sordas. Universidad de Extremadura, 2015, pp. 319-341.

[8]  El pueblo actual se denomina Torres de Berrellen, al igual que en aquella época.

Sé el primero en comentar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *