El Abad Roch‐Ambroise Cucurron Sicard (1742-1822)

Alejandro OviedoPor Alejandro Oviedo,

Berlín, 2007.

Sección: Biografías.

 

El Abad Sicard es recordado en la historia como el exitoso sucesor del Abad Michel de l ́Epée en la dirección de la escuela de Sordos de París. Fue bajo la administración de Sicard, y con mucho a instancias suyas, que la educación de sordos en Francia pasó a ser una obligación pública. Con él como director, asimismo, la escuela original fundada por de l ́Epée se convirtió en una institución estatal francesa, y recibió su sede definitiva, que mantuvo hasta su desaparición en la década de 1970.

Pero además de haber cumplido ese loable rol histórico, Sicard fue un personaje contradictorio y apasionado, casi novelesco, cuya fama en la Francia de su tiempo fue tal que incluso llevó a la invención de una palabra, el verbo “sicardiser”, que significa “explicar algo de modo prolijo y poco claro, valiéndose de numerosos ejemplos”.

Vamos ahora a recordar algunas cosas sobre el Abad Roch‐Ambroise Cucurron Sicard.

Roch Ambroise Cucurron SIcard (Fuente: Wikipedia )
Roch-Ambroise Cucurron Sicard (Fuente: Wikipedia )

La vida de Sicard

Sicard nació el 28 de septiembre de 1742 en las cercanías de Tolosa, al sur de Francia. Cuando tenía 28 años recibió la orden menor de “abad”, una figura católica que consagraba la vida de una persona como religiosa sin obligarla a formar parte de ninguna orden establecida. Sicard fue asignado para trabajar en la catedral de Burdeos.

En 1786, a los 44 años, fue designado director de la escuela de sordos de la Burdeos. La escuela se había abierto con apoyo eclesiástico y siguiendo el modelo de la escuela parisina del también abad Charles Michel de l ́Epée. Su fundador, el arzobispo de Burdeos (Champion de Cicé), había enviado un año antes a Sicard a París, para que aprendiera los métodos de trabajo de de l ́Epée.

Sicard recibió en Burdeos, entre sus alumnos, a un joven sordo llamado Jean Massieu (ver su biografía en los HITOS SORDOS de esta publicación electrónica), quien se convertiría con el tiempo en su aliado más cercano y su puerta hacia la historia de los Sordos.

En 1789 murió el Abad de l ́Epée. Su cargo frente a la escuela, justamente a sugerencia de Sicard, se llevó a concurso público. Sicard, que era uno de los cuatro aspirantes al puesto, presentó a Massieu (entonces de 17 años) como la evidencia mayor de su capacidad como maestro de sordos y ganó el concurso.

Sicard y la escuela de París

1789 fue no solamente el año en que murió de l ́Epée, sino también el del inicio de la Revolución Francesa. Entre los cambios que ese proceso trajo consigo estuvo la aprobación de varias leyes sobre los derechos universales de las personas. La Asamblea Nacional que se reunió a discutir esas leyes escuchó los argumentos de Sicard y Massieu acerca de que la ayuda a las personas discapacitadas era una obligación del Estado, y en consecuencia, decidió nacionalizar la escuela fundada por de l ́Epée, asignarle una sede propia en un edificio adecuado para ello y otorgarle 24 becas para sus escolares más necesitados.

El apoyo público a la escuela fue la garantía de su supervivencia. A la muerte de de l ́Epée, quien mantenía la institución a expensas propias, la situación económica empeoró de tal modo que 20 de sus 65 alumnos de entonces habían tenido que ser enviados de regreso a sus familias, ante la imposibilidad de mantenerlos en la escuela.

En 1791, la escuela fue rebautizada como Institution Nationale des Sourds‐Muets de Naissance (Institución Nacional para los Sordomudos Congénitos) y recibió, en 1794, su sede definitiva en un monasterio del Siglo XVI que había pertenecido a la iglesia católica y que fue expropiado tras la Revolución.

Sicard continuó con la tradición de exhibiciones públicas iniciada por de l ́Epée. Semanalmente, y en espacios públicos acomodados para ello (mientras la escuela no contó con una sede propia lo bastante grande), los maestros de la escuela y los mejores alumnos demostraban al público las habilidades de los estudiantes sordos y los méritos de la enseñanza impartida por la escuela. El público hacía preguntas, por escrito u oralmente, que el maestro traducía en señas a los muchachos sordos. Estos, a su vez, contestaban por señas o por escrito las preguntas, con una profundidad de criterio que sorprendía a los asistentes.

Esas presentaciones, que han sido mencionadas ya en las biografías de otros personajes relacionados con la escuela de París en esta página web, llegaron a convertirse en una de las atracciones de la capital francesa en las décadas finales del Siglo XVIII e iniciales del XIX. Su fama era una de las fuentes de apoyo más sólidas con que contaba la escuela, que garantizaba no solamente su supervivencia en medio de los turbulentos años que siguieron a la Revolución Francesa, sino además, durante un tiempo, también cierto apoyo económico. Producto también de los discursos de Sicard durante esas presentaciones terminó acuñándose el verbo sicardiser.

Al frente a la escuela parisina, Sicard continuó con el uso de las señas metódicas del abad de l ́Epée, pero puso mucho más énfasis que su antecesor en la enseñanza de la gramática de la escritura a los estudiantes.

 

Sicard contra‐revolucionario

Sicard era un confeso partidario del régimen monárquico. Tras la Revolución Francesa, de inspiración fundamentalmente laica, los religiosos fueron considerados sospechosos de actividades contra‐revolucionarias. Sicard, que además de religioso era un claro defensor de la nobleza francesa, se vio frecuentemente en dificultades. En 1792 estuvo a punto de ser linchado por una multitud enfebrecida, y se salvó luego, poco después, de ser ajusticiado gracias a las intervenciones casi providenciales de Jean Massieu y otros miembros Sordos de la escuela. Poco después, Sicard se exiló por un breve tiempo en Londres. Lo mismo tuvo que hacer en 1815, tras el breve regreso de Napoléon a París. En el transcurso de ese viaje, que hizo con Massieu y Clerc, conoció en Londres a Thomas Hopkins Gallaudet, quien poco después fue recibido en París por ellos. Pero esa es otra historia, que ya hemos contado en las biografías de los personajes que intervinieron en ella.

Sicard, Víctor de Aveyron y el doctor Itard: la semilla del oralismo en la escuela del Abad de l ́Epée

En 1800 ocurrió algo que marcó un cambio en la historia de la educación de sordos en Francia. Ese año, una comisión de estudiosos decidió que el Niño Salvaje de Aveyron, como se conocía a un muchacho “salvaje” encontrado al sur de Francia, en Aveyron, poco antes, debía ser enviado a la escuela de sordos de París.

El Niño de Aveyron había sido abandonado en los bosques de la zona, y creció solo, sin contacto humano. No había adquirido ninguna de las reglas de convivencia social con los seres humanos: no hablaba, no caminaba erguido, no comía más que cosas crudas. Dado que Sicard había siempre presentado a sus estudiantes sordos como salvajes sin lenguaje que la escuela convertía en seres civilizados, se consideró que Sicard y la escuela de París serían la solución para sacar al muchacho salvaje de Aveyron de su estado.

Pero Sicard se encontró sin recursos para este caso. Sus estudiantes, antes de entrar a la escuela, ya habían sido parcialmente socializados por su convivencia con otras personas, y en muchos casos tenían ya conocimientos de una lengua de señas. Al entrar a la escuela, esos conocimientos se profundizaban, y eran la base para continuar con la educación formal.

No era esa la situación de Víctor de Aveyron, como fue bautizado el muchacho. Desesperado ante el encargo que se le hiciera, Sicard decidió contratar a un médico, Jean‐Marc Itard, como responsable del caso. Itard recibió para ello el sueldo más alto que la escuela hubiera pagado nunca a nadie, además de amplias facultades y una privilegiada sección de la escuela como habitación y lugar de trabajo. La labor de Itard en la escuela no se limitó a educar a Víctor de Aveyron, cosa que no se logró nunca. Más allá, se convirtió en una importante influencia a favor de la introducción de ideas y procedimientos médicos en la educación que ofrecía la escuela. Itard llegó a realizar crueles experimentos médicos con los estudiantes sordos, y a establecer como principio que la sordera era una enfermedad que requería tratamientos médicos. Itard no veía ningún valor en la lengua de señas como lengua natural, y sugirió la introducción de la terapia oral como recurso médico para lograr la salud del muchacho sordo.

Sicard, por influencia de Itard, comenzó a hacerse cada vez más aficionado al oralismo, que ya defendía abiertamente al final de su vida. En 1827, 5 años después de la muerte de Sicard, la escuela de París introdujo formalmente la enseñanza del francés hablado. En 1889, la lengua de señas se prohibió oficialmente en la escuela que había fundado el Abad de l ́Epée.

Sicard académico

Sicard escribió y publicó varias obras que resultaron muy influyentes en su tiempo. Entre ellas destaca su Cours d’instruction d’un sourd‐muet de naissance (Curso para la instrucción de un sordo congénito), publicada en 1800. Escribió asimismo un tratado de gramática francesa para ser aplicado a la enseñanza de los sordos (Éléments de grammaire générale appliqués à la langue française, 1799) y un diccionario de lengua de señas (1808) llamado Théorie de signes.

En 1803, fue designado Miembro de la Academia Francesa. El Abad Sicard murió en París en 1822.

Fuentes:

Lane, H. (1984) When the Mind hears. Nueva York: Pelikan

Seguillon, D. (1996) “Deaf Education at the National Institute of Paris: A Story of Sound and Fury”. En: Fischer, R. y T. Vollhaber (eds.) Collage. Hamburgo: Signum, págs. 257‐273

Weiner, D. (1987) “Sicard, Abe Roch Ambroise Cucurron (1742‐1822)” En: Cleve, J. van (ed.) Gallaudet Encyclopedia of Deaf People and Deafness. New York: McGraw Hill.

Wikipedia (página alemana): Roch Ambroise Cucurron Sicard. Visitada el 02 de enero de 2007. http://de.wikipedia.org/wiki/Roch‐Ambroise_Cucurron_Sicard

 

3 Comentarios

  1. Olga l. Sicard said:

    Yo soy Sicard y.no tenia ni idea de este antepasado tan importante un orgullo.
    Muchas gracias

    14 enero, 2020
    Reply
  2. María del rosario Bravo Montero said:

    Me pareció muy buena, necesito conocer sobre la historia de la educación de sordos. Gracias

    5 septiembre, 2016
    Reply
    • Alejandro Oviedo said:

      Muchas gracias por el comentario. Estás en el sitio correcto para conocer más sobre la historia de la educación de los sordos. Salud!

      5 septiembre, 2016
      Reply

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