Teresa de Cartagena. Escritora y religiosa sorda del Siglo XV.

Alejandro OviedoPor Alejandro Oviedo,

Berlín, 2011.

Sección: Biografías.

 

 

En las últimas décadas del Siglo XV circuló en Castilla un libro llamado Arboleda de los enfermos, cuya autora, una religiosa sorda de nombre Teresa de Cartagena, contaba los sufrimientos que le había supuesto la pérdida del oído en su juventud, así como el desarrollo espiritual que tal pérdida trajo consigo. El libro comienza así:

Este tractado se llama Arboleda de los enfermos, el qual compuso Teresa de Cartajena seyendo apasyionada de graues dolencias, espeçialmente aueindo el sentido del oýr perdido del todo. E fizo aquesta obra a loor de Dios e espiritual consolaçión suya e de todos aquellos que enfermedades padesçen, porque, despedidos de la saludo corporal, leuanten su deseo en Dios que es verdadera Salut (folio r1)(1)

Página inicial del manuscrito de Admiraçión Operum Dey, Biblioteca de San Lorenzo del Escorial.
Página inicial del manuscrito de Admiraçión Operum Dey, Biblioteca de San Lorenzo del Escorial.

Alrededor de un año después de haberse conocido su primer trabajo, Teresa de Cartagena escribió un segundo, titulado Admiraçión Operum Dey (Admiración de las obras de Dios), en el que se defiende de los muchos ataques que recibió por su primer libro, que al haber sido escrito por una mujer, muchos suponían ser producto de un plagio. La calidad de los argumentos que usa la autora en este libro permiten considerarla como una pionera del discurso feminista (y en cualquier caso el primer escrito de tal género debido a una mujer española).
Esos dos curiosos libros, que hasta hace pocas décadas(2) permanecieron desconocidos en una única copia manuscrita, firmada por Pero López del Trigo en 1481, representan una curiosidad histórica, y hacen de su autora una temprana representante del discurso feminista, y tal vez la primera autora castellana que tematiza la sordera.
Sobre ella hay diferentes ensayos (históricos y literarios) debidos a estudiosos de la literatura medieval (3). Recientemente, un libro de la Fundación CNSE, titulado Grandes personajes sordos españoles (Rodríguez Falquina, 2008) presentó una breve biografía de Teresa de Cartagena, la primera que se da a conocer de ella en el ámbito de la comunidad sorda (4) .

La vida de Teresa de Cartagena

Teresa de Cartagena nació en Burgos en 1425, una entre siete hijos de Pedro de Cartagena, consejero real e hijo de Pablo de Santa María, Obispo de Burgos a partir de 1414. Antes de asumir el obispado, Pablo de Santa María había sido una importante figura de la comunidad judía, y llevaba el nombre Selomó ha-Levi. Tras la conversión, la familia conservó su influencia política, y adoptó el apellido de Santa María Cartagena.

Entre los Santa María de Cartagena, como era común en las familias poderosas de origen judío, se prestaba un valor particular a la educación. Su tío abuelo, Alvar García de Santa María y su tío paterno Alonso de Cartagena (1384-1456) fueron influyentes humanistas y escritores. Según esa tradición, Teresa debió recibir las primeras letras en su casa, antes de ser enviada, con unos 15 años de edad (alrededor de 1440) a un monasterio franciscano de Burgos, el de Santa Clara. Allí permanece al menos hasta 1449, cuando se traslada a otro monasterio burgalés, el de Santa María la Real de las Huelgas, de la orden cisterciense. En este monasterio, probablemente a causa de una enfermedad, queda sorda Teresa.
No se han encontrado hasta ahora datos que permitan conocer más de la vida de Teresa de Cartagena. No se conocen detalles de su vida conventual, ni tampoco las circunstancias de su fallecimiento.

Página inicial del manuscrito de Arboleda de los enfermos, Biblioteca de San Lorenzo del Escorial.
Página inicial del manuscrito de Arboleda de los enfermos, Biblioteca de San Lorenzo del Escorial.

La tematización de la sordera en la obra de Teresa de Cartagena

Los dos libros de Teresa de Cartagena parecen haber sido muy apreciados en su época entre los intelectuales castellanos. Debe recordarse que en un tiempo en el que Europa no conocía todavía la imprenta, los ejemplares que circulaban eran copiados a mano. Un libro debía gozar de mucha estima para merecer el esfuerzo de copiarlo completamente a mano.

La lectura actual no otorga igual importancia a ambos libros. Es el segundo, Admiraçión Operum Dey, el que despierta mayor interés entre los estudiosos. Razón para ello es la tematización del problema de la mujer en una sociedad machista, que hace de esa obra una temprana precursora del feminismo. Para nuestros efectos, en el campo de los estudios de la sordera, Arboleda de los enfermos resulta sin embargo de especial interés, ya que en él ocupan un lugar principal las consecuencias de la sordera.
La Arboleda se inscribe en el género medieval conocido como „libro de consolaciones“, un género dedicado a la reflexión espiritual. La monja considera que su experiencia puede ayudar a otros a llevar sus propias cargas, y por eso se anima relatarla. El quedar sorda resultó para Teresa monja una pérdida tremenda. Como resultado de ella, más sola se sentía la mujer cuando estaba rodeada de gente que cuando se recogía en su celda:

Ca según la calidat de mi pasión si bien lo mirardes, más sola me verés en compañía de muchos que non quando sola me retraygo a mi çelda. Es ésta la causa: quando estoy sola, soy aconpañada de mí mesma e de ese pobre sentido que tengo, pero quando en conpañía de otrie me veo, yo soy desanparada del todo, ca nin gozo del consorçio o fabla de aquéllos, nin de mí mesma me puedo aprouechar (…) E donde el oýr fallesçe, ¿qué tiene que ver el fablar? Quedará la presençia muerta e sola del todo. (folio 2v)

El desconcierto inicial deja paso a la idea de que la privación puede ser un camino espiritual. El aislamiento en que la deja la sordera la aleja de los hombres y la acerca a Dios. En algo muy del gusto de la tradición mística castellana (piénsese en los escritos de Santa Teresa de Avila, de quien Teresa de Cartagena fue precursora), Dios premia a quienes ama con una suerte de destierro del mundo, obligándolos a apartarse a yermos en los que sólo tienen la presencia divina por consuelo y compañía:

Quando miro esta mi pasyón en los temporales negoçios, véola muy penosa y de grandísima augustia, mas quando aparto el pensamiento de las cosas ya dichas, recojéndole a mi propio seno, e veo la soledat que me haze sentir, apartándome de las negoçiaçiones mundanas, llámola soledat amable, soledat bienaventurada, soledat que me hazer ser sola de peligrosos males e acompañada de seguros bienes (…) Asý que la mano de Dios me hizo señal de que callase y çesase las hablas mundanas. E yo callando por fuerça e no escuchando de grado lo que tanto me cunplía, mas con mi neçesidad a cuestas porfiando de llevar adelante mis daños, añadió su misericordia la segunda sygna del dedo en la bica, dándome claramente a entender que no es su voluntad que yo hable en las cosas del syglo mas que calle e del todo callar. (folio 3r.)

Impedida de escuchar, Teresa decidió dejar de hablar. Usando la metáfora evangélica de que la fe sin obras es cosa muerta, afirma que hablar, sin el alimento que supone el escuchar, para nada aprovecha:

(…) el hablar es prolijo sin el oýr, se puede dezir fe syn obras. Ca asý como la fe sin obras es muerta y no aprouecha al que la tiene, antes le obliga a mayor pena, asý el fablar syn el oýr no uale nada nin faze otro bien sino acreçentar tormento a su dueño (folio 4r.)

Mi deseo es ya conforme con mi pasyón, y mi querer con mi padecer son asý abenidos, que nin yo deseo oýr nin me pueden hablar, nin yo deseo que me hablen. Las que llamaba pasyones agora las llamo resurreçiones (Folio 5r.)

Teresa de Cartagena no hizo, sin embargo, una apología de la sordera. La pérdida del oído como camino para llegar a Dios era vista por la monja como una experiencia propia, íntima, y era algo que ella no deseaba para otro, ni lo recomendaba. Era SU pasión personal. Y la hizo tan cercana a sí misma que llegó incluso a desear no haber escuchado nunca: más feliz que ella habría de ser un sordo de nacimiento, que nunca hubiera escuchado nada que hubiera ofendido a Dios:

Ya está apartado mi deseo en tanto grado que menor es mi deseo de las cosas temporales que mi salut, e non me pesa tanto por lo que non puedo oýr como lo que he oýdo en ofensa de Dios. E por mi voluntat, desde la cuna me fuera dada aquesta pasyón, porque no pudiera pasar las claustras de mis orejas palabra en qu ́ofendido o no seruido a Dios aya (folio 5v.)

La obra de Teresa de Cartagena espera por alguien especialista en el área de los estudios de la sordera, que pueda presentar en toda su riqueza la experiencia vivida por esta monja castellana del Siglo XV.

Notas

[1] Todos los textos de Teresa de Cartagena citados aquí provienen de la edición de Hutton (1967).

[2] Tengo noticia de las siguientes ediciones de la obra de Teresa de Cartagena: La hecha por Lewis Joseph Hutton (Arboleda de los enfermos y Admiración operum Dey. Madrid: Aguirre, 1967); la traducción al inglés de Dayle Seidenspinner-Núñez (The Writings of Teresa de Cartagena, Cambridge: D.S. Brewer, 1998); y más recientemente, la edición de Clara Esther Castro Ponce (Teresa de Cartagena. Arboleda de Los Enfermos. Admiraçión Operum Dey. Edición Crítica Singular. Diss. Brown U, 2001).

[3] Menciono aquí los estudios introductorios que abren las ediciones de Hutton, 1967; Seidenspinner-Núñez, 1998 y Castro Ponce 2001. Además de ellos pueden consultarse los trabajos de Cantera Burgos 1952, Cortés Timoner 2004, Seidenspinner-Núñez 2004, Seidenspinner-Núñez y Kim 2004 y Rodríguez Falquina 2008.

[4] Rodríguez Falquina nombra a la monja „Teresa de Cartagena Saravia“, argumentando que su madre llevaba ese apellido. Rodríguez Falquina no ofrece fuentes en apoyo a su afirmación. No he encontrado este „Saravia“ relacionado con el nombre de la autora en ningún otro autor consultado durante la elaboración de este ensayo.

Fuentes usadas en la elaboración de este ensayo

  • Cartagena, Teresa de (1967 [antes de 1480]) Arboleda de los enfermos. Admiración operum Dey. Anejo 16 del Boletín de la Real Academia Española. Ed. Lewis Joseph Hutton. Madrid: Aguirre.
  • Cartagena, Teresa de (1998 [antes de 1480]) The Writings of Teresa de Cartagena: Translated with Introduction, Notes, and Interpretive Essay. Ed. y trad. Dayle Seidenspinner-Núñez. Cambridge: D.S. Brewer.
  • Cartagena, Teresa de. (2001 [antes de 1480]). Arboleda de Los Enfermos. Admiraçión Operum Dey. Edición Crítica Singular. Ed. Clara Esther Castro Ponce. Providence: Brown University .
  • Cantera Burgos, Francisco (1952). Alvar García de Santa María y su familia de conversos: Historia de la judería en Burgos y de sus conversos más egregios. Madrid: Instituto Arias Montano.
  • Cortés Timoner, Ma Mar (2004). Teresa de Cartagena, primera escritora mística en lengua castellana. Málaga: Universidad de Málaga.
  • Gascón Ricao, Antonio y José Gabriel Storch de Gracia y Asensio (2005). Fray Pedro Ponce de León, el mito mediático. Madrid: Ramón Areces.
  • Rodríguez Falquina, Andrés (2008) „Teresa de Cartagena Saravia“. En (mismo autor) Grandes personajes sordos españoles. Madrid: CNSE, págs. 79-82.
  • Seidenspinner-Núñez, Dayle (2004) „Teresa de Cartagena“. En: Dictionary of Literary Biography, Vol. 286: Castilian Writers, 1400-1500. Detroit: Gale, págs. 15–20.
  • Seidenspinner-Núñez, Dayle y Yonsoo Kim (2004). «Historicizing Teresa: Reflections on New Documents Regarding Sor Teresa de Cartagena». La Corónica (32, 2), págs. 121-150.
  • „Teresa de Cartagena“ en el site Other women ́s voices, URL (visitado el 02/01/2011): http://home.infionline.net/~ddisse/cartagen.html

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