Vivir, leyendo

Por Mercedes Obregón,

Ciudad de México, 2014.

Sección: Artículos, lectura y escritura.

Este texto recibió el Premio al fomento a la lectura: México Lee 2014,
categoría Fomento de lectura y escritura en otros espacios educativos. Mención Honorífica.

 

 

Cuando trato de evocar mi infancia, en particular, cuando quiero recordar a mi padre, la primera  imagen que viene a mi mente y la que con  más fuerza insiste en repetirse, es aquella en donde, junto a mis hermanos, tumbados alrededor de su cama, mi padre nos narraba  historias por la noche.  Historias de amor, historias de guerra, historias de su niñez, historias en forma de canciones, como aquella de la pobre Rosita Alvirez, que por desairar  a  Hipólito en un baile, acabo dándole cuenta al creador;  o la de Pancho, Pancho López,  chiquito pero matón.

Paradójica e increíblemente triste, es que no recuerde nunca, a ningún maestro contándome o leyéndome una historia, y sin embargo, asombroso, que esa experiencia, a los pies de la cama de mi padre, me hiciera vincularme para siempre con los libros y vivir, leyendo.  Bien dice Hebrard, que la lectura es un arte de hacer que se hereda más de lo que se aprende…como se heredan los patrimonios familiares; como yo  heredé el mío, para vivir leyendo.

Michelle Petit dice con acierto, que ciertos encuentros con un libro, con una persona que nos transmitió un sentido para leer, nos inician como lectores, o nos hacen lectores de por vida.  Para muchos lectores, el contacto con algún libro o con alguna persona que amaba los libros, yo agregaría, las historias, fue algo que nos marcó para siempre.

El modo en que  padres y maestros leemos  a los  niños, desde los pequeños, hasta los mayores,  los comentarios que hacemos sobre aquello que leemos, la manera en que hablamos con ellos  sobre las ilustraciones, sobre las historias, las exclamaciones que nos hacen producir las mismas,  las predicciones que juntos vamos formulando, confirmando y desechando,  todo ello,  muestra un modo muy eficaz de establecer relaciones con los libros, de hablar sobre nuestros sentimientos, de interrogar nuestra realidad desde la de otros.

La lectura compartida y la discusión de las historias,  brinda a  los niños la oportunidad de ser escuchados, de sentir sus opiniones valoradas, de intercambiar  ideas, y de hacer reflexiones importantes.  Los niños en este tipo de situaciones, aprenden de manera efectiva, porque la actividad les resulta significativa  (Arizpe y Styles, 2002). Los textos leídos a lo largo de la infancia suponen el acceso a la experiencia humana,   ayudándonos como niños o adultos,  a  entender mejor  el mundo.

En el año de 1996, tuve la oportunidad de capacitarme como Maestro Líder en la creación de ambientes óptimos de aprendizaje, en  la Universidad de Sacramento California, proyecto que surgió y se desarrollo con niños migrantes en situación de riesgo dentro de sus escuelas. Esta  capacitación,  impactó de manera significativa mi visión sobre la enseñanza en general, y sobre la enseñanza de la lectura y la escritura en particular.  A partir de ese momento, inicié en el Instituto Pedagógico para Problemas del Lenguaje, IAP (IPPLIAP), la implementación de talleres de lectura como una de las prácticas centrales de nuestros programas de educativos.

Desde entonces, iniciamos en IPPLIAP la implementación del trabajo en  talleres de lectura, tanto en el servicio escolarizado para niños sordos, como en los talleres de apoyo extra-escolar para niños con problemas en el aprendizaje.

Para el programa escolarizado, como una práctica continua y permanente, a la cual dedicamos un horario semanal durante todo el año. Para los talleres de apoyo extra-escolar, como la actividad medular de los mismos.

En ambos casos, el esquema de los  talleres de lectura, ha resultado sumamente enriquecedor, y los talleres han sido eje central de  innumerables proyectos de aprendizaje que surgen alrededor de los libros y de la exploración de los  temas que de ellos se desprenden.

Los talleres se han implementado con niños desde el preescolar hasta la secundaria. En ambas poblaciones (niños sordos y no sordos, de escasos recursos), las oportunidades que éstos niños habían tenido de acercarse a la lectura de esta forma, eran inexistentes.

El taller de lectura crea situaciones en la que los niños puedan frecuentar y descubrir el maravilloso mundo de los libros, es el espacio y el tiempo que abrimos en nuestro salón de clase para  intercambiar de manera natural   y cómoda, nuestras ideas y opiniones sobre los libros, sobre las historias de  vida que estos encierran.  Mediante la conversación y el diálogo, los niños tienen la oportunidad de explorar sus ideas y a la vez,  de enriquecerse con el punto de vista de los otros, al escuchar sus opiniones e interpretaciones y, sobre todo,  al aprender a respetarlas.  Como dice Atwell (1998),  “el Taller de Lectura se convierten en una invitación a crecer y a comprender el mundo”.

A través de la selección de literatura de calidad,  llevamos a los alumnos a comprender los puntos de vista, las formas de vivir de otros, en las infinitas posibilidades que ofrece la vida, la experiencia humana que muestra la literatura, y que se vuelve fundamental para la mayoría de los lectores (Rosenblatt, 2002).

La literatura abarca actitudes morales, valores sociales, que el maestro  puede sacar a la luz para discutirlos detenida y cuidadosamente  con sus alumnos lo cual, se vuelve un punto central en nuestros talleres. La literatura, como lo dice Calkins (2001) nos permite escapar de  nuestras propias fronteras, cruzar fronteras de tiempo y espacio, nos ayuda a vivir en otros mundos y dentro de otras personas.

El mediador del taller, que puede ser el maestro de lectura, el bibliotecario o cualquier persona que conozca y viva, el placer de leer,  necesitan generar encuentros para proponer, intercambiar, multiplicar opciones, oportunidades, experiencias, y compartir vinculaciones que hacemos de las historias con nuestra propia vida, como dice Petit (1999) “hacerles sentir su diversidad, sugerirles la idea de que, en todos esos textos escritos- de hoy o de ayer, de aquí o de allá-, habrá algunos que les digan algo a ellos en particular”.

En el taller de lectura, buscamos propiciar situaciones que lleven a nuestros alumnos desde pequeños, a visualizar otros mundos, a entrar en bosques llenos de peligros, a atravesar desiertos, a ser testigos de una guerra, a cruzar océanos en un barco, en pocas palabras, a  ampliar sus horizontes.

Aunque la lectura se ve influenciada fuertemente por la familia (Petit (2002) menciona que en Francia existe el doble de grandes lectores  entre los niños a quienes su madre les leía por las noches y aquellos que no gozaron de este privilegio), los  niños y jóvenes también se ven influenciados  por un ambiente que invite o desaliente el acercamiento a los libros, aquel ambiente que Carlos Sánchez describe como “el entorno lector”..

Cuando los padres no son lectores, o no impulsan a los niños a leer, la escuela tiene el deber de llenar este vacío  ó  al menos, de intentarlo.  Como nos dice también Petit: “si bien la lectura es con frecuencia una cuestión de familias, es también una cuestión de encuentros…cuando los padres no eran lectores o no impulsaban a sus hijos a leer, otras personas cumplieron ese papel de “iniciadores” al libro” (Petit,1999). Entonces, esos espacios, esos encuentros, los debemos crear en la escuela.

En el  taller de lectura, se forman  grupos de discusión para hablar  sobre un libro determinado, sobre algo que los alumnos han escogido leer, sobre una historia que el maestro comparte leyendo en voz alta con ellos, o que les invita a leer si ya son lectores independientes.

En el caso de nuestros alumnos sordos, el taller de lectura se realiza narrando los cuentos en Lengua de Señas Mexicana (para los alumnos pequeños) o bien, leyendo el texto textualmente, con la presencia de un intérprete de LSM en el aula (con alumnos de 3er grado en adelante con quienes leemos textos más complejos que requieren de una lectura textual y  la interpretación puntual de la misma).

En el caso de los alumnos oyentes, las práctica de lectura son variadas, dando siempre un tiempo de leer para ellos (lectura modelada) y otros, para que los niños lean interactivamente o de manera independiente (según su nivel de lectura).

Cuando terminamos  de leer una parte del texto, o bien, mientras leemos juntos, hacemos constantemente intervalos en la lectura, discutimos y compartimos lo que el texto nos hace pensar. El maestro, guía las discusiones pero, poco a poco, va dejando que sean los alumnos los que lleven las conversaciones alrededor de los libros, hasta actuar únicamente como un facilitador o mejor aún, como un miembro más dentro  del grupo de discusión.

El taller ofrece un ambiente relajado y agradable, un tiempo para compartir ideas, lo cual promueve que la actividad sea placentera y lleve a los participantes a experimentar la lectura como algo disfrutable.  En este sentido,  el taller de lectura no difiere de los “clubs de lectores” o “clubs de libros” que se forman de manera espontánea entre personas a quienes interesa hablar sobre lo que leen (Daniels, 1994).  El taller resulta la recreación de la manera en que algunos adultos intercambiamos de manera natural y cómoda nuestras ideas y opiniones sobre los libros mientras tomamos un café.

Estas discusiones, estos diálogos, son vehículos para conducirles hacia un pensamiento más racional, más crítico, hacia el logro de un mejor conocimiento de ellos mismos y de la sociedad.  Hablando sobre las historias, conocemos también mucho más a nuestros alumnos y sus propias realidades, cuando ellos hacen vinculaciones con sus propias vidas y los problemas que enfrentan.

Además de sus incuestionables fines para el aprendizaje de la lectura, el acercamiento a la literatura, es una herramienta de riqueza inmensurable para ampliar nuestro conocimiento sobre el mundo, vinculando la literatura con la historia, aprendiendo geografía a través de otras…Cuando un maestro lee a sus alumnos y con sus alumnos, literatura de calidad, cuando comenta con ellos estas historias, cuando provoca el diálogo sobre los problemas que las historias exponen, cuando cuestiona a sus alumnos sobre la actitud de tal o cual personaje, ese maestro ha encontrado un medio para lograr que esos niños, ésos jóvenes, enriquezcan su cultura, amplíen su criterio, cuestionen su conducta, conozcan lugares lejanos o tiempos remotos y establezcan relaciones perdurables con los libros.

El taller de lectura es el espacio que podemos crear los maestros  para compartir con los niños de hoy, fantásticas historias que  les hablen  de la vida, historias que los hagan pensar, reflexionar, cuestionar y cuestionarse, tomar posturas en las diversas situaciones que en ésta se presentan.

Además de la lectura y la discusión de los libros, el maestro puede diseñar diversas actividades de extensión ligadas a las historias para llevar a los niños a una mayor reflexión, comprensión y conexión de lo leído.  De acuerdo a los mismos libros y en base a su creatividad, las actividades de extensión pueden ser de toda índole, sin embargo, el objetivo central de estas, debe ser siempre el  ampliar el análisis, la reflexión o el gozo  del texto (suele observarse en algunas prácticas de promoción a la lectura, que lo que menos se hace, es precisamente leer).  El taller de lectura nos ofrece infinitas oportunidades para escribir vinculando la lectura y la escritura de manera natural: escribir una crítica, escribir una reflexión, hacer un análisis de los personajes; escribir una síntesis de la historia; transformar el texto en otro tipo de texto (para hacer por ejemplo un guión de teatro, una poesía, un texto predecible…).

Es importante cuestionar nuestro concepto sobre que significa leer bien, más aún ahora,  cuando se vuelve a calificar la capacidad lectora de acuerdo al número de palabras que los niños leen por minuto.  “Ser capaz de leer significa que puedes seguir las palabras por una página, obteniendo en general lo que se dice ahí de manera superficial.   Ser letrado significa que puedes aportar tu propia experiencia y tu conocimiento a lo que pasa ante ti” (Wayne O´Neil citado en: Arizpe,1999 p. 17).  En el taller de lectura, damos a los niños la posibilidad de “ser letrados”, incluso antes de que puedan leer de manera independiente; les damos la posibilidad de aportar sus propias experiencias, de hacer vinculaciones con sus propias vidas, de conocer el mundo a través de las historias.

Para  esto, es necesario enseñarles a “leer” entre líneas, a reflexionar, a involucrarse con las historias.  Empujarles a profundizar, a ver y espiar detrás de las  imágenes del libro, o de aquellas creadas en su mente; a dejar de ver únicamente el escenario, para mirar lo que ocurre tras bambalinas.   Enseñarles a observar el fondo, el trasfondo de cada historia. Como ejemplo a esto, recuerdo un taller de lectura que llevamos a cabo con alumnos sordos de 5° y 6° grado, en el cual leímos y discutimos algunos cuentos clásicos.  Cuando  hicimos la lectura del  el Gato con Botas, los niños admiraron al principio la sagacidad del gato,  pero también,  fueron capaces de comprender después, que un personaje que a primera instancia les parecía un héroe inteligente y simpático, era un ser de desmedida ambición, ante la cual, no  ponía límites, llegando hasta matar para cumplir sus fines. La gran pregunta que surgió al leer Pulgarcito, fue  el por qué la esposa del Ogro, a sabiendas de que éste era un ser malvado, devorador de niños,  seguía  viviendo con él,  y  como esto la convertía en su cómplice. Pero Barba Azul, fue sin duda, la historia predilecta.  Nos llevó a hablar sobre los matrimonios por interés, la fuerza o influjo que ejerce el dinero sobre las personas, sobre cuánto peso damos al aspecto físico de las mismas.  Aprovechamos para hacer  entender a los sordos el uso de las metáforas,  como lo que significaba que una persona tuviera el corazón duro o el manejo de los símbolos, como el pasado, representado en las gotas de sangre  que no podían borrarse de las llaves de Barba Azul,  a lo que un alumno dijo: “el pasado es como una marca, no se puede borrar”. Los niños cuestionaron y se conflictuaron, ante el hecho de pensar, que las mujeres que Barba Azul mataba eran en parte culpables de que éste se hubiera convertido en el asesino que era, porque lo habían despreciado, lo habían repudiado por su apariencia, pero a la vez, se habían dejado seducir por su dinero.

La literatura  puede ser un vehículo para conducir a nuestros alumnos a un pensamiento más racional, más crítico, hacia el logro de un mejor conocimiento de ellos mismos y de la sociedad.  La literatura de calidad nos da la posibilidad de transmitir información, divertir, provocar placer, empatía, desarrollar agudeza crítica, sensibilidad, curiosidad, ilusión y sabiduría en nuestros alumnos. Contar historias es un arte para transmitir cultura. ¿Cuál es entonces la verdadera contribución de la literatura?, ¿qué estamos poniendo en juego al  dar o no,  acceso a nuestros alumnos a la misma dentro de la escuela?

Sánchez dice que “un buen lector se forma desde su más temprana infancia, y es condición necesaria y suficiente que esté inmerso, que forme parte, que interactúe en un ambiente familiar que cuenta con la presencia de adultos lectores, que disponen de textos apropiados al alcance de los niños y en el que se realizan actividades significativas de lectura y escritura, significativas para los niños, se entiende. Este ambiente es lo  que hemos denominado “entorno lector”. En ese ambiente no hace falta ninguna didáctica de la lengua escrita, ningún método en particular ni ningún maestro especializado (Sánchez, p.4 y 5), únicamente leer y leerles”. Leamos entonces.

  • Duración del Proyecto:

La implementación de los talleres de lectura se inició desde 1996. los talleres de lectura se llevan a cabo una vez por semana durante una hora y media (con grupos de niños más pequeños el tiempo se reduce a una hora) conformándose los grupos en multigrados, en el caso del trabajo en el esquema escolarizado (2 o 3 maestras trabajan conjuntamente en la planeación e implementación del taller) o en grupos de seis a ocho alumnos en el caso de los talleres de lectura como apoyo extra-escolar.

  • Antecedentes:

Desde el año de 1967 IPPLIAP operaba ofreciendo un servicio tipo clínico a alumnos sordos o con problemas de aprendizaje, bajo un enfoque médico –rehabilitatorio. A partir de 1996, el esquema de atención  cambio radicalmente, tanto para la atención de alumnos sordos, ofreciéndoles una escuela especializada para sordos, como en el servicio de apoyo extra-escolar en el cual se dejaron de ofrecer “terapias” individuales para crear talleres en los cuales se favorece el aprendizaje social.

  • Impacto o evaluación:

A partir de la implementación de nuestros talleres de lectura, hemos descubierto las infinitas posibilidades que éstos nos ofrecen; los talleres son, en gran medida, el eje central para desarrollar proyectos de aprendizaje vinculando asignaturas de manera transversal. En el caso de los alumnos con problemas de aprendizaje, descubrimos que la mejor manera de superar sus dificultades en la lectura y escritura, es desarrollar en ellos el gusto por la lectura e involucrarles en el uso de ambas con propósitos auténticos.

  • Espacio: para llevar a cabo el taller se busca un lugar amplio, la biblioteca o salones espaciosos donde los niños puedan sentirse cómodos, o al menos, que se cambie la distribución del salón para que el espacio del taller varíe del resto de las actividades escolares.
  • Selección de libros: en el taller de lectura se da a los niños siempre posibilidades de elección: sobre temas que podemos explorar a través de diversas historias; sobre diversos libros entre los cuales pueden elegir el que más les interese; sobre diversos libros de un mismo autor que les ha gustado, sobre una serie de libros sobre los mismos personajes, en fin, aprovechando todas las oportunidades que la literatura nos ofrece.
  • Dinámica: siempre se empieza por abordar el libro que se esté leyendo (si es un libro o novela infantil o juvenil que requiere de varias sesiones para ser leído), o bien, introduciendo un libro nuevo (en el caso de cuentos más cortos). La lectura siempre se convierte en un diálogo, interrumpiendo constantemente para recopilar información, o para provocar predicciones sobre la nueva historia, o sobre el siguiente capítulo, para confirmar anticipaciones, para hacer una reflexión, para conocer qué hubieran hecho ellos en una situación similar, para hacer simplemente un comentario. Después de un tiempo para leer en grupo, se lleva a cabo alguna actividad de extensión que nos permita analizar a más detalle algún aspecto del libro (personajes, escenario, época, contexto histórico, etcétera) o bien, que nos sirva para vincular la lectura con la escritura. Cuando los niños pueden hacer lectura independiente, se puede tener un tiempo de lectura compartida y otro para lectura independiente. Hemos también enriquecido muchos talleres de lectura, con la presentación y discusión de algunas películas que nos ayudan a  ahondar en algún tema, de situarlos en el contexto histórico de las historias, relacionando la literatura y el cine. En cada taller, hay tiempo para leer, para  discutir y para reflexionar sobre lo leído.
  • Recursos humanos y financieros.

Los talleres de lectura requieren de uno o dos facilitadores para grupos hasta de 15 niños.  Los facilitadores pueden ser maestros, bibliotecarios y hasta  voluntarios  (capacitados en la implementación de los talleres), que por supuesto, sean a su vez lectores.  No  se requiere de recursos financieros adicionales al sueldo del maestro, cuando los talleres son parte del horario escolar, pero si en el caso de la implementación de talleres en horarios extra-escolares, para lo que se tendrá que tomar en cuenta el costo adicional que estos implican para contar con los facilitadores.

Testimonios

A continuación se describen de manera muy breve, ejemplos de nuestros talleres de lectura y  de actividades realizadas dentro de los mismos.

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A la vez que se iba haciendo la lectura del libro “La Casa del Ángel de la Guarda” (Kathy Clark), los niños fueron escribiendo un guión para representar después la historia en una obra de teatro.

 

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El guión fue publicado con ilustraciones realizadas también por los niños en el taller, en las que iban plasmando la forma en que imaginaban los escenarios de la historia.

 

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En nuestro taller de lectura y cine “Los niños y la Guerra”, exploramos libros y películas sobre niños en diversas guerras: “El pan de la guerra” (Deborah Ellis), La Maleta de Hana (Karen Levine), La lengua de las Mariposas (película), El Laberinto del Fauno (película), La Promesa (película).

 

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Los niños trabajaron en la presentación de una exposición para hablar con el resto de la comunidad sobre las historias que habían explorado y lo que habían aprendido a través de las mismas.

 

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Opinion de una alumna sobre el taller de lectura.

 

Vinculación  de un alumno sordo de la historia de Francisco Jimenez como niño migrante, con su experiencia como niño sordo en una escuela de oyentes, después de la lectura y discusión de “Cajas de Cartón relatos de la vida peregrina de un niño campesino” de Francisco Jimenez.
Vinculación de un alumno sordo de la historia de Francisco Jimenez como niño migrante, con su experiencia como niño sordo en una escuela de oyentes, después de la lectura y discusión de “Cajas de Cartón relatos de la vida peregrina de un niño campesino” de Francisco Jimenez.

 

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Mientras se llevaba a cabo la lectura de Harry Potter (J.K. Rowling), se formaron equipos bajo los nombres de las casas de Howards, para llevar a cabo actividades de extensión, que permitieran a nuestros alumnos sordos ir acomodando la información que se derivaba de los libros (secuencia de hechos, personajes relevantes, análisis del problema, etcétera).

 

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Exposición de los alumnos sobre los eventos de la II Guerra Mundial tras la lectura del libro “La Habitación de Arriba” (Johanna Reiss).

 

Visita de Aron Gilbert  a nuestro taller de lectura, para dar el testimonio de su padre Salomón, sobreviviente de Auschwitz, y presentación del libro: “Mi Zaide es historia” (Raquel Schlosser), basada en la historia de otro sobreviviente del mismo campo de concentración.
Visita de Aron Gilbert a nuestro taller de lectura, para dar el testimonio de su padre Salomón, sobreviviente de Auschwitz, y presentación del libro: “Mi Zaide es historia” (Raquel Schlosser), basada en la historia de otro sobreviviente del mismo campo de concentración.

 

En este taller, leímos historias, exploramos libros relacionados (un libro nos lleva a otro….y a otro….y a otros), y vimos películas de historias verdaderas sobre “Niños Sobrevivientes del Holocausto”. La visita de Aron Gilbert y  Raquel Schlosser, enriquecieron enormemente la exploración de este tema.
En este taller, leímos historias, exploramos libros relacionados (un libro nos lleva a otro….y a otro….y a otros), y vimos películas de historias verdaderas sobre “Niños Sobrevivientes del Holocausto”. La visita de Aron Gilbert y Raquel Schlosser, enriquecieron enormemente la exploración de este tema.
En este taller, leímos historias, exploramos libros relacionados (un libro nos lleva a otro….y a otro….y a otros), y vimos películas de historias verdaderas sobre “Niños Sobrevivientes del Holocausto”. La visita de Aron Gilbert y  Raquel Schlosser, enriquecieron enormemente la exploración de este tema.
En este taller, leímos historias, exploramos libros relacionados (un libro nos lleva a otro….y a otro….y a otros), y vimos películas de historias verdaderas sobre “Niños Sobrevivientes del Holocausto”. La visita de Aron Gilbert y Raquel Schlosser, enriquecieron enormemente la exploración de este tema.

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Los alumnos del taller escribieron en equipos la historia que más les había impactado, de aquellas que conocieron a través de los libros y las películas analizadas en el taller de lectura: “Niños sobrevivientes del holocausto”.

 

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Hicieron ilustraciones alusivas a las mismas para luego exponerlas a la comunidad escolar y compartir el conocimiento generado en el taller.

 

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Actividad de extensión: plasmar en imágenes aquellas imágenes mentales que van haciendo de lo leído a través de la lectura de una historia. Escribir la historia de ese personaje que nos atrapó.

 

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Obregon-2016-Foto17 Participación activa de los niños del taller, haciendo, como actividad de extensión, los disfraces para representar las historias de “El telar de cuentos”.

 

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Conociendo a los protagonistas de una historia con alumnos del taller de lectura. La historia se convierte en literatura.

 

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Actividad de extensión realizada a partir de la lectura del libro “El telar de cuentos” (cuentos recopilados por Tanya Robyn Bat). Este libro nos ofreció la oportunidad de comparar cuentos clásicos de diversas partes del mundo y encontrar similitudes con cuentos que conocían los niños, analizando sus semejanzas y diferencias y las moralejas que plantean.

 

Bibliografía

Arizpe, Evelyn. Más o menos letrados: adolescentes y comunidades lectoras en la escuela secundaria en México.  Lectura y Vida.  Argentina, 2000.

Arizpe Evelyn y Styles, Morag. (2002) ¿Cómo se lee una imagen? El desarrollo de la capacidad visual y la lectura mediante libros ilustrados.  Lectura y Vida, Año 23. Septiembre 2002.

Atwell, Nancy. In the Middle. New Understandings About Writing, Reading, and Learning. Heinemann.  NH, 1998.

Calkins, Mc Cormick Lucy. (2001). The Art of Teaching Reading. Longman.

Daniels, Harvey.  Literature Circles. Voice and Choice in the Student-Centered Classroom.  Stenhouse Publishers.  York, Maine, 1994.

Lerner, Delia.Leer y escribir en la escuela.  lo real, lo posible y lo necesario .Biblioteca para la actualización del maestro, SEP, 2001.

Petit, Michele. Nuevos acercamientos a los jóvenes y la lectura.  Fondo de Cultura Económica. México, 1999.

Petit, Michele. Pero ¿y qué buscan nuestros niños en sus libros?. Conaculta: Lecturas sobre lecturas.   México. 2002.

Sánchez, Carlos.  ¿Qué leen los sordos cuando leen?, 2007. http//www.cultura-sorda. eu

Rosenblatt, Louise, M. (2002). La Literatura como exploración. Fondo de Cultura Económica. México,2002

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