Breve reseña histórica de la enseñanza de la lengua a las personas sordas

Por Yaersy Díaz Echevarría[1] y Manuel Rodríguez Rodríguez[2],

La Habana, 2009[3]

Sección: Artículos, lectura y escritura.

 

Resumen:
Los docentes que trabajan con los niños sordos no disponen de la bibliografía donde se encuentre de forma integrada y sistematizada los aspectos necesarios  para la enseñanza de la lengua a estas personas. Se ofrece un análisis de las diferentes etapas por las que ha cursado esta educación, teniendo en cuenta las tendencias pedagógicas que han predominado. Se enfatiza en los aportes que han realizado los maestros de sordos acerca de la enseñanza de la lengua, hasta llegar a las concepciones actuales de la tendencia educativa bilingüe para escolares sordos en el mundo y en Cuba.

Abstract:
Professors who work with deaf children do not have enough bibliography where they can find in an integrated and systematized way the necessary aspects for  teaching the language to these people. An analysis is offered about the different steps that experienced professors have followed in the education of deaf people having the pedagogical tendency as predominant. It makes emphasis in the contribution that professors of deaf people have made about the language teaching  in the different steps that characterize this education until getting to the actual conception for the educative bilingual tendency for deaf people in the  world and in Cuba.

Introducción:

El lenguaje es un proceso psíquico específico del ser humano, el cual es considerado una forma especial de la relación entre los hombres, que haciendo uso de la lengua o idioma permite la comunicación e influencia mutua. Se encuentra en relación con el desarrollo social del hombre, por lo que no constituye una realidad que aparece con el nacimiento. Sin este, los seres humanos no pueden desarrollar plenamente sus potencialidades.

La mayor parte de los lingüistas coinciden en definir al lenguaje, como la capacidad común a los seres humanos de comunicación mutua por medio de un sistema de signos llamado lengua. Afirman además que esta capacidad es adquirida socialmente.

Noam Chomsky (1993), lingüista estadounidense, plantea que el cerebro humano está especialmente configurado para detectar y reproducir el lenguaje, que la capacidad de formar y entender lenguajes es innata en todos los seres humanos. Según él, los niños aprenden y aplican las reglas gramaticales y el vocabulario por la mera exposición al habla y sin requerir ninguna enseñanza inicial.

El analizador auditivo desempeña un importante papel en el desarrollo y funcionamiento del lenguaje como medio de comunicación. Las personas sordas  presentan un daño orgánico en este analizador y no pueden aprender y aplicar las reglas gramaticales y el vocabulario con la sola exposición al habla de los que le rodean. Para satisfacer sus necesidades comunicacionales crearon lenguas naturales que se expresan a través de señas, así como los oyentes crearon lenguas naturales que se expresan mediante palabras.

En la historia de la educación de estas personas se han utilizado diversas metodologías para lograr que desarrollen el lenguaje y muchas de estas no reconocían la lengua de señas como lengua natural de los sordos y solo se preocupaban por la lengua hablada. El aprendizaje de la lengua de los oyentes es para ellos un proceso complejo, el cual ha tenido a lo largo de la historia distintas interpretaciones.

En la educación actual de los escolares sordos se producen cambios y se perfecciona el proceso de enseñanza-aprendizaje del español como segunda lengua. Los retos de la Educación  Especial en Cuba y específicamente de la educación de los escolares sordos exigen una mejor preparación de los maestros para lograr su integración a la enseñanza general y a la vida social como personas bilingües, que además de dominar su lengua sean competentes también en la Lengua  Española, tanto en su modalidad escrita como oral. Sin embargo, ellos no cuentan con bibliografías actualizadas que integren y sistematicen los métodos utilizados para enseñar la lengua de los oyentes a los niños sordos.

El propósito de este artículo es ofrecer un análisis de las diferentes etapas por las que ha cursado la educación de las personas sordas teniendo en cuenta las tendencias educativas que han predominado y los aportes que han realizado los maestros acerca de la enseñanza de la lengua en la educación de las personas sordas. Se aportan elementos teóricos que contribuyen, en alguna medida, a enriquecer los fundamentos para el estudio  e implementación de la enseñanza de la lengua a los escolares sordos en la actualidad a partir de la puesta en práctica de la tendencia educativa bilingüe en la educación de escolares sordos.

Desarrollo:

En la historia de la educación de las personas sordas se conoce como  antecedentes de la enseñanza de la lengua, los testimonios del científico holandés Rudolf Agrícola (1443 -1485) en su libro “Sobre el descubrimiento de la dialéctica”, en el cual describe que con sus propios ojos había visto como un sordo de nacimiento, aprendió a comprender todo lo que otro escribía e incluso, sabía apuntar consecuentemente todos sus pensamientos, como si supiera hablar. Este científico se refería a algunos casos que como resultado de aprovechar determinados procedimientos y métodos de enseñanza lograban aprender a leer y escribir.

Posteriormente se dan a conocer los aportes a la enseñanza de los sordos del eminente científico italiano Gerónimo Cardano (1501- 1576), que decía que los signos manuales podían ayudar a las personas sordas a comunicarse con las personas oyentes. En sus obras Cardano hablaba de que los sordos podían aprender a pronunciar y comprender las palabras que leen, expresar sus pensamientos por escrito y verbalmente. Dijo que se podía hacer oír al sordo mediante la lectura, y hacerle hablar mediante la escritura, mediante la sustitución del oído por la vista; sin embargo no tuvo en cuenta los gestos que utilizaban los sordos para su comunicación. Estas investigaciones armonizaban con las ideas de la pedagogía humanista de la época del Renacimiento.
La Dra.C. Xiomara Rodríguez Fleitas (2002) precisa cuatro períodos fundamentales por los que ha cursado la educación de las personas sordas en la historia, estas son:

1ra- Desde la mitad del siglo XVI a la segunda mitad del siglo XVIII, con maestros privilegiados y apoyándose en diversas metodologías.

2da- En el siglo XIX se produce una enseñanza colectiva y pública, utilizando el lenguaje de signos.

3ra- Tras el congreso de Milán en 1880, con el empleo sistemático y mayoritario de la metodología oralista, hasta 1960.

4ta- Desde  1960 hasta la presente fecha, que se ha convertido en más aguda la dicotomía: metodología oralista, métodos que incluyen la lengua de señas, la comunicación total, el bimodalismo y el bilingüismo (está más generalizado el modelo bilingüe).

Para esta investigación se prefiere nombrar cuatro etapas que se corresponden con estos períodos históricos:

1ra- Etapa de la enseñanza individual a las personas sordas.

2da- Etapa de inicio de la enseñanza colectiva y pública.

3ra- Etapa fundamentalmente oralista.

4ta- Etapa de reconocimiento de la lengua de señas de las personas sordas.

A continuación se realizará una breve caracterización de estas etapas, atendiendo a  los métodos que se utilizaron para la enseñanza de la lengua a las personas sordas.

La etapa de la enseñanza individual a las personas sordas comienza en el  Siglo XVI, en el cual Pedro Ponce de León (España, 1520-1584), fue considerado el primer maestro de sordos de la historia, que impulsado por la nobleza y por presiones financieras demostró que el sordo podía ser instruido adecuadamente, en un tiempo en que las leyes consideraban que enseñar a un sordo era un gran pecado. Estudió el pensamiento de Cardano y utilizó un sistema para enseñar a los niños sordos, que consistía en signos manuales asociados a objetos reales y dibujos de los objetos, a  la vez que les enseñaba cómo se escribía la palabra.

Ponce de León obtuvo significativos logros para su época, pues algunos de sus alumnos consiguieron leer, escribir, contar, hablar el español, el latín y el griego, en condiciones de instrucción individual. Consideraba la enseñanza como medio de comunicación y acumulación del vocabulario y con estos fines practicaba ampliamente ejercicios de lectura y relato. Con su metodología desarrollaba el lenguaje oral, el escrito y también se apoyaba en la dactilología. Sus métodos estaban relacionados con el reconocimiento de las cualidades intelectuales y morales de la personalidad del sordo.

Otro de los maestros españoles que se dedicó a la enseñanza de los sordos fue Juan Pablo Bonet (1579-1633). Él planteó una serie de exigencias didácticas derivadas de su experiencia en la enseñanza de la lengua hablada a los sordos, como son: utilizar como condiciones previas la forma dactilar del habla y con su ayuda leer de un modo sensato, trabajar con los verbos, la forma de pregunta y respuesta y desarrollar la capacidad mental de los alumnos sordos.

A Bonet se debe la aparición del alfabeto dáctil con el que se produce un salto significativo, sentándose las bases para la enseñanza de la escritura y en general para la percepción de la información que era insuficiente por el movimiento de los labios. La dactilología o el alfabeto dáctil es la representación de cada grafema del idioma mediante el movimiento de los dedos en el aire.

En esta etapa se destacaron además los maestros de sordos: J. Bulver,  John Vallis, Franzisk Mercuri Van Helmont (1614- 1699), Johann Honrad Amman (1669 – 1724), V. Kerber, Georg Rafel (1673- 1740), Jacobo Rodríguez Pereira (1715- 1780) y Iohann-Ludnig Ferdinand Arnoldo (1737-1783) que se dedicaron a la enseñanza individual de la lengua hablada utilizando los analizadores conservados. Ellos se apoyaban en las sensaciones táctiles y vibratorias, las percepciones auditivas y ópticas. Además enseñaban la escritura y la lectura labiofacial.

En esta etapa, que se extiende desde el siglo XVI hasta la segunda mitad del siglo XVIII, se destacaron varios maestros de personas sordas que publicaron sus experiencias y de explicar teóricamente cómo enseñar la lengua hablada a los sordos. El alfabeto dactilológico diseñado por Bonet constituyó uno de los aportes más importantes de esta etapa, todavía se utiliza para la enseñanza del código de la lectoescritura en las clases de los niños sordos.
Se consideran aspectos negativos de esta etapa que la mayoría de estos maestros no reconocían el proceso de comunicación de los sordos entre sí por medio de los gestos y despreciaban esta forma de comunicación. Además era muy común entre ellos menospreciar las dotes mentales de los niños sordos, con la idea de que no poseían un desarrollo intelectual igual al de los oyentes.
La etapa de inicio de la enseñanza colectiva y pública comienza con la apertura de institutos para los sordos en Francia, Alemania, Inglaterra, Dinamarca, Italia y Estados Unidos. En 1775 surge la primera escuela para sordos, fundada por el abad L´Epée en la ciudad de París. En ella las personas sordas tenían procesos educativos mediados por la lengua de señas, pues se concebía que ésta posibilitara el desarrollo del lenguaje y el acceso al conocimiento y a la cultura. Esta concepción daba por primera vez la oportunidad de agrupar a los sordos bajo una propuesta educativa de carácter público. Por su novedad empieza a ser conocida como el “Método Francés o Método mímico” y es retomada en países como Rusia, Escandinavia, España, Estados Unidos e Italia.

Sus principales aportes fueron: considerar la lengua de gestos como punto de partida para la enseñanza de la lengua oral y de otras asignaturas de instrucción general; la argumentación teórica de su experiencia en dos trabajos: “La enseñanza a los sordomudos por medio de signos metódicos” en 1776 y “El procedimiento verídico de la enseñanza a los sordos, confirmado por la experiencia” en 1784 y  por último, en su instituto se hacen los primeros intentos por preparar profesionalmente a maestros de sordos.

Se considera como aspecto negativo que el sistema didáctico “Método mímico” era construido artificialmente, haciendo corresponder cada palabra del francés a un signo gestual y no resolvía las contradicciones entre la lengua de los gestos y la lengua hablada que surgían en el proceso de enseñanza. La lengua natal en forma de palabras era para los sordos como la lengua extranjera.

Por estos años ocurre en Alemania la apertura de otro instituto para sordos, por el maestro de idioma alemán Samuel Heinicke (1727- 1790).  Su tarea principal consistía en enseñar a los niños sordos la lengua hablada. Tituló su sistema de enseñanza “Método oral”, este consistía en enseñar la lengua hablada apoyándose en la sustitución del oído por el gusto. Reconocía, además, la dactilología y la utilizaba como medio auxiliar para enseñar la lengua escrita.

En los años 20 y 30 del siglo XIX, el sistema “Método oral” se reflejaba metodológicamente en los manuales especiales para los maestros, destinados a desarrollar el habla oral, de ella la pronunciación y la lectura labiofacial. Se editaron libros de textos de lectura, gramática y otras asignaturas para los alumnos sordos. A pesar de que este sistema tuvo un gran auge tenía la dificultad de que no reconocía el papel de la lengua de señas en el desarrollo de la personalidad de los sordos y en la mayoría de los casos no lograba que los niños sordos obtuvieran éxitos en la adquisición de conocimientos.

En esta etapa en los países de Europa Occidental y Norteamérica se elaboraron distintas metodologías para la enseñanza a los sordos, a las cuales las nombraron como: “Método vienés” en Austria, “Método oral” en Alemania y en Italia, “Método mímico” y el “Método intuitivo o materno” en Francia y el “Método combinado” en Norteamérica. Las diferencias entre ellos consistían en el papel de la lengua hablada y la de gestos en el proceso de comunicación y enseñanza a los sordos.

Estas metodologías tuvieron gran significación para la educación de las personas sordas en esta época. La mayoría planteaban detalladamente cómo enseñar a los sordos la lengua hablada en la forma dactilar, escrita y oral y otros trataban de enseñarles la lengua de señas. Al analizarlos se pueden destacar aspectos significativos como: el interés porque los niños sordos adquirieran conocimientos importantes para integrarse a la sociedad, además de preocuparse por el desarrollo de los procesos psíquicos y el lenguaje; el hecho de considerar que el contenido y los medios de enseñanza debían ser iguales a los empleados para los oyentes y la no admisión de gestos artificiales en la enseñanza de la lengua.

Se les señalan deficiencias tales como: que algunas de estas metodologías contribuían a que el niño sordo eliminara paulatinamente los gestos y la mímica y utilizara solamente la lengua escrita y la lectura labiofacial como procedimientos para la comunicación, lo que resultaba una enseñanza forzada y artificial para las personas sordas. Otras sólo utilizaban de forma limitada la lengua de gestos de los sordos y no tenían en cuenta la correspondencia entre la enseñanza de la lengua por etapas con los períodos de desarrollo de la personalidad de los alumnos.

En esta etapa se realizaron los primeros intentos en la educación de los sordos en Cuba, en año 1819, en el cual se funda una escuela en La Habana, que se cerró por falta de recursos y de matrícula. Posteriormente, en 1841, se crea una escuela para alumnos sordos provenientes de todo el país. Esta institución estaba a cargo del Licenciado Antonio Hernández Bianca, que recibió apoyo del protectorado de José de la Luz y Caballero y Anacleto Bermúdez. En 1878 Antonio Segura y Escolano profesor del colegio para sordomudos, fundó una escuela para personas  sordas y ciegas y fue cerrada después por la falta de maestros.

En esta segunda etapa se producen avances importantes en la enseñanza a los sordos, transitándose de la enseñanza individual a la enseñanza colectiva. A nivel internacional se incrementan las instituciones para niños sordos en el sistema de instrucción pública. Se produce una permanente lucha entre los defensores del oralismo puro y la mímica. La investigación científica contribuye al desarrollo de la teoría y la práctica sordopedagógica, cuyos resultados fundamentales se analizan en los congresos mundiales que tratan sobre la educación de los niños sordos.

La etapa fundamentalmente oralista comienza con el Congreso Internacional, celebrado en Milán, el 6 de septiembre de 1880. En él todos los países, excepto Estados Unidos adoptaron el “Método oral” como metodología preferente. Después de este y hasta principios del siglo XX la enseñanza de la lengua estuvo basada fundamentalmente en el llamado “Método oral puro”.
En esta etapa se destacaron los pedagogos Konstantin Malish (1860 – 1925) y k. Hepfert en Alemania; Gueorg Forchgammer, Rudolf Lindner (1880 – 1964) en Dinamarca; Max A. Goldstein (1897) en la Escuela de St. Joseph’s para sordos; Rau F.F. (1973), Zikov S.A. (1980), Leongard N.A. (1989), Kuzmichova E. A. (1992), entre otros, en Rusia, bajo la influencia de la obra psicológica de Vigotsky L.  Ellos elaboraron distintas metodologías para la enseñanza a los sordos.

Las metodologías para la enseñanza de la lengua que aparecieron en esta etapa fueron: “Método global o de palabras íntegras”, “Método imitativo”, “Método de imágenes escritas”, “Método belga”, “Método íntegro” y el “Método comunicativo”. Todos formaron parte de la tendencia oralista que predominó en esta etapa y trataron de perfeccionar y superar las limitaciones que presentaba el “Método oral puro”.

De todos ellos, el “Método comunicativo” de Zikov, representó un gran salto cualitativo en la comprensión del problema de la enseñanza de la lengua hablada a los niños sordos. En el libro “Metodología de la enseñanza del lenguaje a los niños sordos”, Zikov S. A. (1981) argumenta cuatro principios básicos para la enseñanza de la lengua oral: el de la comunicación como principio rector; el de control y utilización de la necesidad; la unión de la enseñanza del lenguaje con la actividad organizada de los escolares y la organización del ambiente verbal. Además describe los métodos y procedimientos que deben utilizarse para enseñar esta lengua sobre la base del desarrollo de la dactilología.

En esta etapa, en Cuba en el año 1925 se admiten sordos en una institución para invidentes y se propone como director técnico a Eduardo Segura Fernández, Profesor Titular de sordomudos y ciegos de la Escuela de sordomudos y ciegos de Madrid, España. A pesar de que en esta etapa no se admitía el empleo del lenguaje gestual en el contexto escolar, pues se seguía la tendencia oralista, Segura de conjunto con los alumnos sordos creó el alfabeto manual antiguo (AMA), el cual constituyó un recurso importante para la enseñanza del español a las personas sordas, que es un componente importante de la actual lengua de señas cubana. Padilla L. (2002) citada por Toledo L. M. (2008).

En Cuba, fue nombrado el Dr. Emilio Teuma (1887-1967), primer maestro especializado en la atención a los trastornos del lenguaje de los niños sordos, director técnico del Instituto de Sordomudos en 1946. Él trabajó por el desarrollo de la lectura labiofacial, la lengua oral y eliminó la estimulación auditiva como mecanismo compensatorio en el proceso de enseñanza-aprendizaje de la lengua española. En estos años y hasta después del triunfo de la Revolución, se mantiene el predominio de la tendencia oralista y se empleaba la metodología denominada “Método belga de desmutización” pero modificado, que incluía la articulación analítica de los fonemas. No admitía el empleo de la dactilología, ni los gestos.

Esta tercera etapa con el predominio de la tendencia oralista trajo como consecuencias un desconocimiento de sus diferencias en aras de una homogenización y una ruptura de sus procesos sociales, históricos y educativos como miembros de una comunidad. A fin de lograr que las personas sordas aprendieran la lengua oral se empiezan a prohibir otras formas de comunicación.

La lengua de señas, específicamente, se transforma en un símbolo de represión física y psicológica. Todo ello contribuyó a un proceso de marginamiento, manifestada entre otros hechos, por la escasa participación y proyección de las personas sordas en todos los ámbitos.
La etapa de reconocimiento de la lengua de señas de las personas sordas comienza en 1960. El lingüista William Stokoe realiza un estudio de la Lengua de Señas Americana, en el cual se identifica que la estructura de dicha lengua es similar a las orales, cumpliendo por tanto las mismas funciones. Con esta investigación se le devolvió el carácter lingüístico a la lengua de señas y reconoció su papel fundamental en la articulación de la comunidad sorda. El reconocimiento oficial de los lenguajes de signos por el  Parlamento Europeo ocurre en 1988.

A partir de este estudio, se genera una gran cantidad de investigaciones que reconocen el status lingüístico de la lengua de señas, sin embargo en países como Estados Unidos su uso a nivel educativo se da de manera general, como una forma comunicativa complementaria a la lengua oral, en este caso el inglés. Esta decisión nacía de la tendencia llamada “Comunicación Total”, desde la cual se argumenta que para el desarrollo comunicativo de la persona sorda es válido el uso de todos los medios disponibles, como la pantomima, la lectura labiofacial, la lengua de señas, entre otros. Behares L. (1998).

La idea de utilizar la lengua oral y la lengua de señas al mismo tiempo, como una forma de optimizar los procesos educativos, se conoce como tendencia bimodal y empieza a incursionar en otros países como Suecia. Allí se suponía que cada palabra hablada debía corresponder a una seña. Sin embargo las dificultades encontradas por las personas oyentes para hacerse comprender y entender a los sordos, así como los estudios lingüísticos de la Lengua de Señas Sueca, demostraron que no era posible combinar estas dos lenguas sin alterar sus estructuras y sin afectar las interacciones comunicativas entre sordos y oyentes.

A raíz de lo anterior, se reconoce en Suecia que la lengua de señas de las personas sordas se constituye en su primera lengua, porque al tener un carácter viso-gestual les permite un desarrollo lingüístico natural, que no les es posible lograr con las lenguas orales por su carácter auditivo-vocal. Este reconocimiento da paso a experiencias educativas con niños sordos en edad preescolar, a quienes se les posibilita a través de la interacción con adultos sordos, acceder a la Lengua de Señas Sueca. Skliar, C. (1998 y 1999).

Los resultados de este trabajo crean las bases para lo que hoy se conoce como la “Educación Bilingüe para Sordos”. Esta visión, plantea romper con la idea de ver al sordo como un deficiente auditivo, a la sordera como un problema sensorial, a la lengua de señas como una forma comunicativa de apoyo para el desarrollo de la lengua oral y a la integración escolar como la única capaz de dar respuesta educativa al sordo. Pardo, D. S. (2001).

La educación bilingüe representa un salto superior en la historia de la educación de los sordos porque los reconoce como miembros de una comunidad, que además de la lengua de señas tienen unos procesos históricos, sociales y culturales particulares. Les otorga el derecho a sus miembros de participar en una educación, que reconozca sus potencialidades, diferencias  y necesidades.

La teoría vigotskiana sirvió de punto de partida para esta nueva comprensión de las potencialidades de las personas sordas. Al respecto, Vigotsky L. (1989: 66) escribió que: “La cuestión reside en que la sordera equivale generalmente a la afección sólo de los nervios o centros auditivos y no de los nervios o centros del lenguaje”.

En Cuba a partir de 1962, se incrementa la creación de escuelas para niños sordos en todo el país y se perfecciona la atención educativa. En estos años, al igual que en otras partes del mundo predominó la tendencia oralista para la enseñanza de la lengua. A partir del año 1976 se comienza a aplicar la metodología “Método comunicativo” creada por Zikov S. A.

En 1994 se aprueba la Lengua de Señas Cubana (LSC) como alternativa pedagógica para acceder al currículo y se inician experiencias bilingües en algunas instituciones preescolares y escolares. Por estos años predominaron las tendencias educativas comunicación total y bimodalismo.

Durante los últimos años se han publicado numerosos artículos sobre la Educación Bilingüe para sordos en el mundo, entre ellos: McConnell (1989); Davies, (1991); Hansen, (1991); Ahlgren, (1992); Sanchez, (1992);  Skliar, (1995, 1997, 1998); etc. Del conjunto de los informes de países de muy diversas latitudes es posible interpretar que el bilingüismo no parece asumir, todavía, un modelo continuo u homogéneo sino que por el contrario presenta diferentes alternativas y matices de organización institucional, mecanismos didácticos, relaciones entre las lenguas y fundamentalmente, objetivos pedagógicos.

La nueva propuesta, difundida actualmente en buena parte del mundo y designada con el término genérico de Educación Bilingüe, se orienta al cumplimiento de cuatro objetivos generales: la creación de un ambiente lingüístico apropiado a las formas particulares de procesamiento cognitivo y comunicativo de los niños sordos; el desarrollo socio-emocional íntegro de los niños sordos, a partir de su identificación con adultos sordos; la posibilidad de que estos niños desarrollen una teoría sobre el mundo sin condicionamientos de ninguna naturaleza y el acceso completo a la información curricular y cultural. Skliar, C. (1998).

En esta etapa la educación de las personas sordas en Cuba ha obtenido logros significativos para la comunidad sorda, en la misma ha predominado la Educación Bilingüe para Sordos. La cual más allá de plantear un problema de método o de proponer que la lengua de señas sea reconocida como la primera lengua de los sordos, apuesta por una ruptura de la concepción social del sordo y de la sordera, enmarcada por los formatos médico-terapéuticos, y propone la construcción de una concepción social, lingüística y antropológica que les permita comprenderse y desarrollarse individual y grupalmente.

El análisis realizado de estas cuatro etapas permite precisar las principales tendencias educativas que han predominado en la educación de las personas sordas las cuales han evolucionado desde una contraposición entre la tendencia oralista y la mímico-gestual, a tendencias más flexibles y humanistas como la comunicación total, el bimodalismo y la bilingüismo que reconocen la lengua de señas como lengua natural de estas personas. La tendencia educativa bilingüe desde una posición histórica cultural parece ser la respuesta educativa que estaban necesitando las personas sordas, pues a la vez que reconoce sus diferencias, promueve el desarrollo personal y social de las personas sordas.

Conclusiones:

La enseñanza de la lengua a los sordos ha cursado en la historia de la educación por cuatro etapas o períodos fundamentales. La lengua de señas de las personas sordas se constituye en su primera lengua, con todo el derecho de ser aprendida y respetada por las personas que los rodean. La  tendencia educativa bilingüe fundamentada en el enfoque histórico cultural es el punto de partida para la concepción de un proceso de enseñanza-aprendizaje que tenga en cuenta las diferencias de los escolares sordos como personas bilingües particulares y que posibilite su integración a la sociedad.

Yaersy Díaz Echevarría – Manuel Rodríguez Rodríguez (*)

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  2. Behares, Luis. Implicaciones teóricas (y de las otras) del “descubrimiento de Stokoe”. En: Revista El  Bilingüismo de los Sordos. Vol 1 No3. Santa Fe de Bogotá. INSOR. Diciembre de 1997.
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  5. Díaz Echevarría, Y. Artículo: “La enseñanza de la lengua oral a los escolares sordos sobre la base del modelo educativo bilingüe”. Revista Educación y Sociedad. ISBN- 1811-9034. No II, Año V.
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  15. Zikov S. A. Metodología de la enseñanza del lenguaje a los niños sordos. Serguei Alexandrovich Zikov. Editorial Pueblo y Educación. La Habana,1981.

Notas

[1] Acerca de los autores:
Licenciada Yaersy Díaz Echevarría. Profesora Asistente del departamento de Educación Especial. Jefa de la disciplina Psicología.  Especialista en la educación de sordos, con 11 años de experiencia y representante del Consejo Científico de la ANSOC en la provincia. Email: yaersyde@isp.ca.rimed.cu Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla .

[2] Acerca de los autores:
Licenciado Manuel Rodríguez Rodríguez. Profesor del departamento de Educación Especial. Especialista en Logopedia. Ha recibido cursos de superación en Sordopedagogía. Con 23 años de experiencia en la Educación Especial.

[3] Texto publicado originalmente en Revista Educación y Sociedad Año 7 Nro. 2 abr-jun/2009. Enviado por sus autores para publicación en Cultura Sorda.

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