Los intérpretes de Cristina: “Los sordos ya no votan al más lindo”

Por Mauricio Caminos (Diario La Nación),

Buenos Aires, 2012.

Sección: Artículos, interpretación.

Conozca a los encargados de hacer llegar las palabras de la presidenta a la sordos;
elogian el proceso de inclusión, pero se quejan del hashtag #laMuda.

El equipo de intérpretes presidenciales que hace llegar a los sordos las palabras de Cristina.  Foto: LA NACION / Guadalupe Aizaga
El equipo de intérpretes presidenciales que hace llegar a los sordos las palabras de Cristina. Foto: LA NACION / Guadalupe Aizaga

Rosana Famularo no esperaba ningún llamado la mañana del martes 12 de junio de este año. “Hoy no va a haber, no creo”, se había dicho antes de entrar a clases de italiano a las 9, en el microcentro. Pero la sorpresa llegó a las 11, cuando sonó su celular y del otro lado una funcionaria del Gobierno le transmitió el mensaje inesperado: Cristina Kirchner iba a hablar en cadena nacional al mediodía y a Rosana le tocaba hacer las interpretaciones en lengua de sordos.

Cortó la comunicación y marcó otro número. “Laura, no llego, andá vos”, le dijo por teléfono, en medio del apuro y la angustia, a su compañera Laura Astrada. Rosana estaba en Tucumán al 1600, apenas tres estaciones de subte de Balcarce 50, pero en menos de media hora no llegaba. Tenía que volver a cambiarse en su casa en Palermo y no llegaba.

Pero Laura llegó. Corriendo por Plaza de Mayo, pero llegó. El estudio con fondo verde ya estaba preparado cuando cruzó las rejas de la Casa Rosada vestida con una blusa negra. Y ese mediodía, todos los canales abiertos del país la mostraron, en un cuadradito al costado derecho de la pantalla, comunicando con señas para sordos el anuncio presidencial del megaplan de viviendas Procrear.

La muda de Cristina

“La muda de Cristina” no es muda. Habla, y mucho: una hora y media para esta nota con LA NACION. Y no es una sola intérprete, son dos: Laura Astrada y Rosana Famularo. Y no sólo son mujeres: Pablo Lemmo coordina, parado al lado de la cámara que las filma, para que las señas que ellas gesticulan sean entendibles para su comunidad. Ellas son oyentes; él, sordo.

Ver video en: La palabra de los intérpretes de cadena nacional en http://www.youtube.com/watch?v=EYb23TRVOao&list=UUba3hpU7EFBSk817y9qZkiA&feature=plpp

Los tres son los principales actores del primer equipo de intérpretes de lenguas de señas para sordos de Presidencia, que nació al calor del artículo 66 de la ley de Medios y gracias a un acuerdo firmado entre el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi), la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca), la Subsecretaría de la Comunicación Pública de la Nación y la Confederación Argentina de Sordos (CAS).

“La cadena tiene que salir, contra viento y marea. Y puede haber en cualquier momento. A veces nos avisan sobre la hora. Nuestro contrato dice que la cadena es prioridad; sea el día que sea. Y si una no puede, va la otra”, subraya Rosana. Lo cuentan en la oficina del Inadi en Diagonal Norte y, mientras ella habla, Laura le interpreta lo que dice, con señas, a Pablo. Cuando sea el turno de Laura, Rosana será la encarga de interpretar para Pablo.

La política en un mundo sin discursos

Laura y Rosana son hijos de padres sordos. Aprendieron la lengua de señas en su casa, y el castellano, en la escuela. “Somos bilingües”, destaca Laura, que tiene dos hermanas oyentes.

“La interpretación como carrera es reciente, nacieron en los años 2000. Nosotros nos formamos en la comunidad y en la práctica”, explica Rosana, que junto con Laura son, por ahora, las únicas intérpretes de lengua de sordos del Inadi.

“No cualquier hijo de padres sordos puede interpretar, también tiene que formarse académicamente”, agrega Pablo.

Él es parte del 1 por ciento de argentinos que tienen discapacidad auditiva, según estadísticas de la Organización Mundial de la Salud. “De ellos, el 75 por ciento formamos la comunidad lingüística”, puntualiza con cierta desconfianza. Pablo asegura que en la Argentina aún no se encontró la manera adecuada de censar a todos los discapacitados.

En 2010, las personas sordas empezaron a entender de política. “Cuando iban a votar lo hacían por el más lindo. Nunca sabían qué pasaba en la Argentina”, cuentan las intérpretes presidenciales:

“La sordera es una discapacidad invisible porque apenas me ves no te das cuenta por ningún rasgo físico que soy sordo. Sólo cuando empiezo a hablar con señas”, indica Pablo. Sus padres son sordos, su mujer es sorda y sus dos hijas son sordas. “Yo no escucho nada -expresa, negando con la cabeza-. Nunca puedo saber quién es el que está cantando”.

Pero hubo un antes y un después de 2010: las personas sordas empezaron a entender de política. “Cuando iban a votar lo hacían por el más lindo. Nunca sabían qué pasaba en la Argentina. El país bloqueó la mente de las personas sordas porque nunca le dio información; hasta ahora, que a través de la ley de Medios aparecen dos intérpretes”, dice Pablo. El año pasado el cambio llegó también a la campaña electoral. Todos los spot proselitistas se emitían con subtítulos. Y en estos meses comenzará a haber intérpretes en los discursos del jefe de gobierno porteño.

La CAS lucha también por una ley que avale la lengua de sordos. “Para que se pueda proteger, controlar y evaluar el desarrollo de esa lengua”, explica Pablo, que con poco entusiasmo cuenta que en 2007 presentó por primera vez a varios legisladores el proyecto de norma. “Todos piden cambios y nosotros no queremos porque nos perjudican. Hasta el día de hoy no pudimos discutirla en ningún espacio en el Congreso”.

La presidenta y el efecto Twitter

El trabajo de las intérpretes para sordos en las cadenas nacionales tuvo su debut el 10 de diciembre de 2010. Pero la “fama” llegó el pasado 1 de marzo, cuando la Presidenta habló durante más tres horas en la Apertura de las Sesiones Legislativas.

Twitter explotó cuando los televidentes-usuarios se percataron que la mujer que estaba en el cuadrito a la derecha de Cristina no paraba de mover sus manos. El hashtag #laMuda se reprodujo tanto en la red social que, en escasos minutos, se convirtió en unos de los temas mundiales más comentados. La mayoría eran bromas. Bromas que a Laura, Rosana y Pablo no les cayeron nada bien.

“A los 15 minutos de discurso ya sabíamos lo de Twitter. Fue más impacto para los demás que para nosotros. Para mí no fue una curiosidad porque es mi trabajo. Todos preguntaban cómo aguantó esa mujer tres horas. Fácil, nos turnamos”, responde Rosana.

Para los discursos cotidianos -hace poco la Presidenta superó la decena de cadenas desde que asumió su segundo mandato- va sólo una de ellas. En los largos se turnan cada 20 minutos. Filman desde Casa Rosada o desde las oficinas de la productora La Corte en Chacarita. Y puede pasarle que hasta una hora antes desconozcan que la jefa de Estado hablará en cadena.

“El público no tiene que notar el cambio entre nosotras. Lo importante es el mensaje, no quién hace la interpretación -señala Laura-. Por eso no usamos anillos ni ningún elemento que distraigan, y nos vestimos con el mismo color de ropa”.

“Somos una máscara, que después nos la sacamos y chau. Se interpreta todo, hasta cuando Cristina tose”, afirman.

Rosana es más tajante: “Somos una máscara, que después nos la sacamos y chau. Pero es un trabajo muy estresante. El mal intérprete es el que decide por sí mismo. Transmitimos en simultáneo y es imposible decidir qué es importante interpretar y qué no. No sabemos de antemano qué va a decir Cristina. Se interpreta todo, hasta cuando ella tose”.

Pablo sintió como una ofensa la repercusión en Twitter. Para él fue un insulto. “Nosotros sabemos que la representación social que tienen las personas se arrastran desde hace tiempo. Pero ahora las cosas cambiaron. Hay más derechos y yo estoy hablando con vos a través de intérpretes. Nos estamos comunicando”, dice. Y amenaza, un poco en broma y otro poco en serio: “Hoy somos buenos y de a poco advertimos la diferencia. Pero va a llegar un momento de límite, donde diremos ‘basta, basta de este arquetipo'”.

Según admiten, ninguno de los tres conoce a la Presidenta en persona. Nunca la saludaron. Y ella no los llamó después del maratónico discurso de marzo.

Cuando se les pregunta si simpatizan con Cristina Kirchner, ellas no responden, pero Pablo sí. “Yo soy simpatizante de la democracia y espero que la Presidenta cumpla con su función. Somos simples empleados y Cristina es nuestra jefa. El día en que nos llame va a sufrir porque le vamos a pedir un montón de cosas de la Confederación”, dice entre risas.

¿Y cuál sería tu próximo objetivo? “El sueño que tengo es que mis hijos vivan mejor que yo, que haya una ley de lengua de señas -responde Pablo-. Después, cómo salga la ley y cómo es aplicada, será tarea de mis hijos. Yo sé ahora que mi problema es del uno por ciento del país. Esas son barreras con las que nos chocamos todos los días. Y es el país el que nos impone esas barreras. ¿Cómo hacer para desbloquearlas? Así, brindando entrevistas”

Fuente:

Lanación.com. Mauricio Caminos en http://www.lanacion.com.ar/1495049-los-interpretes-para-sordos-de-la-presidenta (Buenos Aires, Argentina, Miércoles 01 de agosto de 2012 | 02:33). Se reproduce con autorizaciòn del autor.

2 Comentarios

  1. Cecilia llona said:

    Hola me interesa mucho el lenguaje de señas ya termino mi curso de interprete prime nivel me gustaría aprender tanto como lo saben Laura y rosana es importante y hay una necesidad de comunicación la verdad es q estoy conociendo como ellos viven. Me gusto mucho la nota me llena de emoción las felicitos por todo lo q hacen .

    25 noviembre, 2015
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    • Alejandro Oviedo said:

      Gracias por esas palabras tan sentidas, Cecilia! Un abrazo del equipo de Cultura Sorda.

      25 noviembre, 2015
      Reply

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