Noviazgo Oyente/Sordo: Algunas consideraciones

alexbarretoPor Alex G. Barreto (abarretoz@gmail.com, http://alexelinterprete.blogspot.com)

Bogotá, 2009.

Sección: Artículos, interpretación.

 

 

“Soy una mujer mayor y llevo más de 20 años en contacto con comunidades sordas, hoy, siento que me he enamorado de un hombre sordo menor que yo. No me atrevo a decírselo y me inquieta continuar platónicamente enamorada. Aunque conozco su mundo y soy señante, tampoco me atrevo a desechar la idea de poder tener una relación o aventura con él. Entre nosotros hay gran empatía, afinidad, ideales compartidos etc… nos unen causas comunes. Cultural y educativamente estamos nivelados. Ninguno está comprometido, pero él, me ve solo como una amiga ya que nunca se ha manifestado de otra manera.
¿Debo continuar así o intento acercarme a él?”

Anónimo

 

“[…] tengo 27 años y mi novio es sordo…me enamore de él en el momento en q lo vi. Luego supe lo de su discapacidad y realmente nada en mi cambio….ya llevamos 2 años juntos, yo aprendí de él, el lenguaje de señas y nos complementemos excelentemente. […]”

Argentina

 

“[…] El sordo no necesita de la compasión, sino del respeto y de la consideración como ser humano que piensa y siente…”

Persona Sorda, Colombia

 

“Estoy comprometida hace un año con un hombre oyente al cual me ama profundamente, ha sido un excelente hombre a pesar de que hablo súper bien como soy sorda hipoacusia, no tenemos problemas para entender… Gracias a él, tuvimos la experiencia más hermosa que he compartido en la vida…”

Chile

 

 

“Hola… Soy una chica oyente de 15 años, y tengo un compañero de clase que es sordo. Cuando lo conocí, no le presté mucha atención: era un compañero, y nada más. Después, lo fui conociendo mejor, y por más de que nos cueste entendernos -varias veces tuve que recurrir a un cuaderno- siempre nos hacemos reír y la pasamos genial juntos. Apenas hoy fui capaz de hablar con él, sí, HABLAR con él, aunque sólo fuese por chat -la mayoría de las veces yo escribía, y él me respondía por señas-, por primera vez: me emocioné profundamente, y me sentí muy feliz […]”

Paraguay

 

 

“[…] soy persona sorda profunda y sé que nunca me enamoraría de un oyente porque me sentiría muy insegura…prefiero con un sordo postlocutivo antes que con un oyente, eso queda muy claro […]”

Anónimo

 

 

“ […] Hace dos años conocí a un sordo, al principio pensé que era oyente, y me gusto mucho, después supe que era sordo y como nunca antes había tenido contacto con sordos, me intereso aun mas.[…]”

Anónimo

 

 

“[…] me gustaría poder recibir ayuda mi relación con mi novio q es posee sordera profunda creí era perfecta pero he descubierto cosas en el q me hace sentir mal… hace cosas que no pienso alimenta sus inseguridades y lo hace mas posesivo… […]”

Anónimo

 

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La escena es recurrente. Alguien está aprendiendo lengua de señas ya hace un tiempo y de repente conoce a una persona Sorda[1] que le parece excepcional. -¡No puede ser! ¿Será que me estoy enamorando de un Sordo? ¿Cómo podrá funcionar una relación así, si yo soy oyente?

 

Si bien, aunque considero que no soy la persona indicada para escribir un escrito sobre cuestiones morales (existen fuentes más confiables y mejores que la red para buscar ese tipo de información; los padres, un amigo maduro que lo conozca a uno lo suficiente etc.) y además de pretender hacer de mis escritos reflexiones eminentemente académicas, tenía hace algún tiempo la idea de hablar sobre las relaciones románticas entre personas oyentes y Sordas. Consideraciones desde mi experiencia como novio y esposo de una persona Sorda que se apoyan en un enfoque cultural.

Ahora que vuelvo a leer que acabo de escribir “mi experiencia” no logro contener que se me escape una pequeña risa. Uno habla de experiencia después de 15, 20 o tal vez 25 años de casado… eso es experiencia. Yo solo llevo algunos años con una esposa Sorda. Así que, a pesar de no sentirme con la autoridad para definir esto y aquello, ahí les van algunos puntos.

 

No se enamore de usted mismo.

Bájese de la nube, es fácil fantasear. Que no le pase lo de la canción de Ricardo Arjona, ‘No te enamoraste de mí, sino de ti, cuando estás conmigo‘ El oyente no se enamora de la persona Sorda, sino de él mismo compartiendo con la persona Sorda. Eso no es amor, muchas veces es sólo el efecto de idealizar (verlas perfectas) a las personas Sordas al percibir sus rasgos culturales como algo exótico. El hecho que una persona tenga una cultura diferente, no quiere decir que sea perfecta en sí misma, o que sea perfecta para uno, que me haga feliz (ojo con esa expresión egocéntrica), o que yo pueda hacerla feliz a ella. En realidad eso es egoísmo.

Objetivos sinuosos

No entable una relación con una persona Sorda con el objetivo de convertirse en mejor señante o mejor intérprete. Además de egoísta, es poco amoroso jugar con los sentimientos de alguien sólo para utilizarlo como un trampolín profesional o social. Además, aunque seguramente tendrá más oportunidades para utilizar la lengua de señas, eso no es garantía de que lo convertirá en un señante proficiente y menos en un buen intérprete (pues necesitará ser también un usuario proficiente del castellano, y lo que muestra la experiencia es que los intérpretes hijos de Sordos o casados con personas sordas deben hacer un esfuerzo adicional por no desmejorar sus habilidades en la lengua oral). Lo que sucede es que algunos oyentes bilingües -en el sentido que conocen la lengua de señas y el castellano- son presa de los esquemas culturales de prestigio de la comunidad Sorda, que pareciera que establecen cierto “estatus” en orden descendente de la siguiente forma:

  1. a) Sordos Puros [Familia de sordos por generaciones]
  2. b) Sordos hijos de Sordos
  3. c) Sordos hipoacúsicos,
  4. d) Ensordecidos
  5. e) CODA’s [Oyentes hijos de Sordos]
  6. f) Intérpretes con familiares de Sordos
  7. g) Interpretes sin familia Sorda
  8. h) Oyente que sabe algo de lengua de señas
  9. i) Oyente

Por tanto, para ascender en la escala de “estatus” en la comunidad Sorda un oyente se pudiera sentir tentado a emparentarse con un Sordo. Esto viéndolo en términos antropológicos. Sin embargo, ese no sería un buen fundamento para construir relaciones humanas, además de tener poca incidencia en lo lingüístico, pues según me pareció alguna vez “escuchar” a una lider Sorda, sucede que muchos hipoacúsicos y ensordecidos (que estarían en el 3er y 4to puesto de nuestra escala de prestigio) pueden llegar a ser iguales o hasta mejores que muchos “Sordos Puros” (1er puesto) y muchos intérpretes sin familia Sorda (7to en la escala) pueden ser mejores que algunos CODA’s (5to en la escala) El asunto es muy relativo y depende pues, de muchas variables.

Usted no es Sordo, y nunca llegará a serlo. (Hablo en términos culturales, por supuesto, excluyendo una enfermedad, un accidente o una auto-mutilación)

Esta consideración podría ser perfectamente una derivación de la primera. Puede parecer emocionante vivir en un “mundo del silencio” y lo más cerca que puedo hacer para experimentarlo es compartir con un Sordo. No, si piensa así está equivocado, no es emocionante. Empezando porque ese idílico “mundo del silencio” no existe en la práctica para las personas Sordas. Como lo comenta tempranamente Carol Padden, en su obra pionera Deaf in America: Voices of Culture (1988) los Sordos han sabido apropiarse del mundo del sonido en términos visuales y táctiles. El hecho que no oigan, no quiere decir que renuncien voluntaria o involuntariamente a producir sonidos (más si su aparato fonatorio no están afectado). Aunque la gran mayoría de personas Sordas acepta su condición como un modo de vida cultural y no se avergüenzan, ni reniegan de su sordera, por el contrario, en algunos casos lo ven como algo natural y llegan a sentir por su sordera un orgullo etnocéntrico. Estar privado de un sentido no es divertido, por lo menos no en 20 ó 30 años, el asunto es menos divertido si no puedes conocer completamente los mensajes en la lengua de la cultura mayoritaria. No es cuestión de vivir en la paz del silencio, es un asunto de acceso a la información, de vivir una situación de discapacidad que vulnera gran parte de tus derechos en una sociedad que está concebida solamente para los que oyen.

 

Ella/El si es una persona Sorda y lo será por siempre (Por lo menos en este mundo)

Este punto complementa y es la continuación del anterior. Lo que podría suceder es que:

  1. i) nuestro individuo piensa que ennoviándose, se volverá el mismo Sordo (y por lo tanto buen señante) o
  2. ii) ennoviándose, la persona Sorda se volverá culturalmente oyente.

Es decir, o yo me ensordo o ella se oyentiza. Cuando en realidad son las dos cosas (eso lo mostraré más adelante) Quiero señalar una perspectiva realista de la relación con alguien que no comparte mi modo de vida, relación que uno no puede iniciar ideologizado, atribuyéndole juicios de valor moral o cultural a la sordera (o es buena o es mala). De otro modo, terminará frustrado tratando de ser el médico, el fonoaudiólogo, el psicólogo, el papá o la mamá de su futura pareja. Ser realista es ver los asuntos con sus pros y sus contras.

Evite la doble personalidad.

Sobre esto escribiré más delante y con más detalle. ¿Es usted una persona cuando habla y otra cuando hace señas? mmm… mala señal. De todas formas, el fenómeno parece no ser exclusivo de las lenguas de señas pues existen investigaciones que demuestran que el asunto es más común de lo que parece. Sin embargo, creo que una cosa es “actuar” haciendo señas esporádicamente (quizá imitando a la forma de señar de un sordo modelo) y otra es convivir a diario con la lengua de señas; hablar de lo más íntimo y personal, discutir, gritar (en señas), insultar, hablar con ironía, pedir perdón, señar llorando, reírse señando… si usted es otro con cara de smile cuando hace señas, creo que tarde o temprano emergerá ese oyente que todos llevamos dentro y ese sí que será otro (y bien diferente) para la desconcertada pareja Sorda. Esfuércese por ser el mismo cuando seña, que cuando habla, no se permita ciertas licencias expresando en señas lo que no sería capaz de expresar hablando y viceversa.

Evite el victimismo Sordo.

Si usted empieza una relación creyendo que le hace un favor a la persona Sorda, seguramente tendrá problemas. Entiendo el “victimismo Sordo” como aquel estereotipo social que lleva a pensar que ser sordo es una condición de sufrimiento que exime a las personas de algunas responsabilidades civiles y sociales, por lo tanto, los Sordos siempre son las víctimas, y hay que compensarlos por eso. De modo que no deberían pagar impuestos, debe dárseles los artículos a la venta más baratos, y deberían entrar gratis a todos los eventos. Lo cierto es que un Sordo me dirá -“Usted lo dice así porque no sabe lo que es ser Sordo” y tendrá razón. A los que somos oyentes nos queda más fácil decirlo, y hay que admitir que los Sordos tienen que asumir todas las responsabilidades y deberes como ciudadanos sin que se respete gran parte de sus derechos. Quizá por eso se habla de “discriminación positiva”: en algunas cosas hay que reconocer que los Sordos son diferentes (no son iguales a los oyentes) y por lo tanto necesitan ciertas ventajas para estar a la par con el resto de la sociedad.

Sin embargo, si se lleva esta “discriminación positiva” al extremo, se llega al victimismo Sordo. Ahora bien, pienso que el victimismo Sordo no es sólo de los Sordos, muchas veces la persona oyente propende por actitudes donde asume un papel paternalista que hace sentir cómoda a la persona Sorda. Entonces, no inicie una relación en el papel de profesor de español, inglés, fonoaudiólogo, educador especial, psicólogo, lingüista, ni intérprete etc. Por supuesto no está mal en compartir conocimientos y experiencias pero si se quiere enamorar, enamórese de una persona, no de un rol social, laboral o académico. Eso nos lleva al siguiente punto.

Enamórese de una persona, no de la sordera.

Está muy relacionado con lo que he dicho anteriormente, considero que refleja una forma de victimismo Sordo en el oyente. Piense en las cualidades de los defectos y cualidades de LA PERSONA, sé que muchos relacionan algunas actitudes y comportamientos con la “cultura sorda” -por ahora no me atrevo a discutir eso- lo cierto es que si usted no soporta ciertos comportamientos y quizá por llevar dos personalidades, una por lengua, los deja pasar al suponer que son “culturales” está cometiendo un grave error.

Un regla de oro.

Hace algunos años cuando me invitaron a interpretar unas canciones con la guitarra en el aniversario de una pareja que cumplía sus “bodas de oro” (50 años de casados) para ambientar la celebración se me ocurrió por preguntar: – Bueno, según ustedes ¿Cuál es el secreto para durar casado durante tanto tiempo? a lo cual respondieron

– Pues nada especial, que ella me ha aceptado así como soy y yo la he aceptado a ella así como es, solo eso.

Realmente una relación duradera, es cuestión de soportarse con el tiempo, obviamente, soportarse sobre la base del amor. Por más que seamos meticulosos y selectivos con la persona de la cual nos vamos a enamorar, siempre estará presente el factor humano, en este caso… el factor Sordo. Sin embargo, hay que tener presente que a uno también se lo tienen que aguantar. Que le parece aguantarse un oyente hipersensible y compulsivo que escucha cosas por todo lado -incluso por donde no hay “nada”- que necesita de alguna forma de vez en cuando “hablar” abogando que es distinto y que a veces no sabe lo que quiere, porque no puede expresarlo en la lengua de señas y de vez en cuando sólo se limita a decir “es que tu no me entiendes”. Así nos pueda ver una persona Sorda, no tanto como complejos sino como complicados. Entonces debemos abandonar el mesianismo para iniciar una relación con una persona Sorda, nosotros no somos mejores humanos, ni moneditas de oro, ni los salvadores para asumir el papel de mártires.

El asunto es de lado y lado, usted debe aceptar que la persona es Sorda y así lo será, y la persona Sorda debe aceptar que usted es oyente, también de carácter permanente. Y así se aceptarán… o se soportarán. Aquí hago una aclaración: “aceptarse” o “soportarse” no quiere decir que la relación debe hacerse tortuosa o que usted debe resignarse. Si usted no disfruta dentro de la comunidad Sorda, viviendo como Sordo y la persona Sorda no disfruta dentro de los contextos oyentes, viviendo como oyente (aunque sabemos que en ambos casos no pudieran llegar a serlo en realidad) el asunto no funcionará, lo repito, no funcionará. Búsquese mejor a alguien oyente. En ese sentido usted debe estar dispuesto a ensordarse y ella o él a oyentizarse, al mismo tiempo o cuando sea necesario. Es lo que algunos sordos denominan tener “espíritu sordo”; que usted cultural, lingüística y socialmente parezca un Sordo, siendo oyente. Lo que debo señalar es que también la pareja Sorda debe tener cierto “espíritu oyente” que esté dispuesta a entender la vida cultural, lingüística y socialmente como oyente, aun siendo Sordo. Este último punto se resume en las palabras de Jesús “Por lo tanto, todas las cosas que quieren que los hombres les hagan, también ustedes de igual manera tienen que hacérselas a ellos” (Mateo 7:12)

Quizá puedo parecer tosco o ácido en mis comentarios, pero es la mejor forma de dar una recomendación que sea realista y que lo haga enamorarse no sólo con el corazón, sino con el cerebro. Personalmente me siento agradecido de haberme casado con la madre de mis hijas, es una bendición de Dios. El asunto que haya sido Sorda fue circunstancial, aun así, convivir este tiempo con una persona que tiene una concepción cultural diferente del mundo, me ha enriquecido enormemente. Si, es verdad, es muy distinto de lo que me imaginaba, y además de “las dichas” también han venido “los pesares”, cada vez que pasa el tiempo, nuestro amor se reafirma y se refina por pruebas como el fuego. Yo me casé con ella y su mundo Sordo, me casé con el hecho de que tengo que ser intérprete las 24 horas, me casé con la lengua de señas, me casé con una suegra sobreprotectora… con la lengua de señas táctil por la noche, con el hecho de subir y bajar las escaleras para llamarla (En ese sentido me siento Sordo, pues, para nada me sirve la oralidad) y soy feliz así. Mi esposa por lo tanto se casó conmigo y mi mundo Oyente, se casó con mis complejos problemas familiares, con mi música, con mis aburridas e ininteligibles explicaciones oyentes, se casó con mis libros y sus teorías, con mi inexplicable instinto de voltear la cabeza cada vez que escucho algo… con mis cambios de humor. Y sin embargo, doy gracias que siga a mi lado.

Eso es todo

Notas

[1] Aunque trataré de hacer referencia a un género neutro como lo es “persona Sorda” algunas veces, por economía lingüística, me referiré a una hipotética relación hombre-oyente/mujer-Sorda. Aunque existen diferencias culturales marcadas en la relación inversa mujer-oyente/hombre-Sordo, por el momento, las consideraciones que escribo son pensadas en ambos tipos de relación.

3 Comentarios

  1. Anonima, Puerto Rico said:

    Hola hace ya 3 meses que en mi trabajo conocí un compañero que es sordo, al momento que supe que era sordo quería saber mas de él. Decidí al tiempo añadirlo en facebook y desde ahí comenzó nuestra amistad, hace poco salimos al cine por primera vez y entre pasarnos el celular para poder comunicarnos, al fin de la noche hablabamos sin tener que textiarnos, él tiene 21 y yo 28, aveces creo que me está empezando a agradar, pero tengo miedo dañar la amistad que hemos creado, estoy aprendiendo de él, porque quiero entrar en su mundo, pero él me da señales de una amistad. Me facina saber mas de èl.

    14 noviembre, 2018
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  2. mary said:

    hola me llamo mary tengo 19 mi pareja es sorda y esperamos un bebe a veces tenemos problemas y a veces estamos bien lo conci en el bachilleres es deportista y la verdad al principio su mama y yo no hablabamos pero ahora que estamos juntados y la llegada del bebe la verdad es dificil para los dos el trabaja y estudia yo estudio quiero apoyarlo con conseguir un trabajo yo no soy sorda soy oyente el me enseño lenguas señas pero a veces peleamos yo quisiera saber que hacer un consejo.

    10 marzo, 2018
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  3. Paula said:

    Hola, yo no soy sorda pero no puedo hablar a causa de un tumor y tampoco puedo ver. A mi personalmente se me está complicando mucho encontrar pareja ya que a pesar de que puedo escuchar y comunicarme por escrito cuando estoy cara a cara con alguien se me hace muy difícil.

    30 noviembre, 2016
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