La lucha por el reconocimiento de los Derechos de las Personas Sordas en México. Caso de una Asociación Civil de la Ciudad de Guadalajara, Jalisco.

Usuario-VacioPor Rodolfo Carlos Torres Gutiérrez,

Guadalajara, Jalisco, 2012.

Sección: Tesis, tesis de maestría.

 

RESUMEN

“¡Tienes que cuidar a tus papás porque ellos no pueden!” una de las tantas frases que escuchaba en la infancia. Tíos, abuelos y conocidos que externaban preocupación ante mi contexto de vida, el cual, yo pensaba normal y cotidiano como el de cualquier niño de mi edad. No entendía por qué las personas me hablaban con miedo, advertencia, o en el peor de los casos, conmiseración, respecto a la capacidad de mis padres. El bombardeo de sugerencias, consejos, reflexiones o regaños era constante, lo que me llevó a pensar que algo estaba mal con mi familia.

De niño comprendí lo que era ser distinto al resto. Mis padres pertenecían con orgullo a un mundo en el que la música más que escucharse, se siente; un lugar en el que la comunicación se sostiene en gestos y movimientos corporales. La frontera de ese mundo no se erigía en el silencio, sino en el rechazo de quienes se dicen normales. Me pensaba a mí mismo entre dos territorios, uno que sentía propio, y otro que de vez en vez mostraba renuencia hacia mis papás por el hecho de ser Sordos.

El interés principal por realizar esta investigación, radica en la necesidad de profundizar sobre el fenómeno Sordo, una experiencia humana que requiere de atención y análisis en nuestro país. La realidad que vive un Sordo en México puede resultar adversa. Históricamente se le ha reconocido como una persona con discapacidad, concepto que coloquialmente desprende varias lecturas, algunas de corte peyorativo que refieren a seres incompletos, sufrientes o enfermos que necesitan de correctivos y tratamientos para alcanzar ciertos estándares de normalidad, aun y cuando su condición sensorial, física o mental, forme parte de su naturaleza. Desde esta perspectiva, el Sordo se ve dependiente a quien no lo es, sobre todo en lo que a comunicación e información se refiere, situación que merma su autosuficiencia y desenvolvimiento social.

Este estudio se centra en la experiencia que ha venido construyendo una Asociación Civil Sorda en la Ciudad de Guadalajara, en el occidente del país. Su trayectoria política comenzada en 1981 nos permite conocer un proceso de organización social y cultural que ha venido consolidando un espacio de encuentro, diálogo, expresión y participación entre individuos que confrontan el orden establecido y atienden sus problemáticas y necesidades más relevantes.

Se toma el caso de la Asociación Deportiva, Cultural y Recreativa Silente de Jalisco A.C. (ADCRSJ) que al ser la primera de su tipo en la región, sentó las bases para la movilización ciudadana en la defensa y promoción de los derechos de las personas Sordas. Se trata de un espacio colectivo en el que se reconfigura constantemente una identidad grupal estigmatizada, al tiempo que se fortalece como agente legítimo que busca la interacción con otros, distintos, para el diálogo y reconocimiento mutuo en aras de superar la exclusión en la que se hayan sus miembros.

El Sordo se ve frente a distintos problemas: falta de oportunidades laborales, carencia de una educación de calidad acorde a sus necesidades, discriminación, conflictos emocionales, limitaciones para acceder a la información, dificultad para recibir atención médica, complicaciones para interactuar con otros a través de una lengua hablada y su desconocimiento social. Si bien cada caso es distinto según los condicionantes contextuales de los individuos, la comunidad Sorda mexicana en general vive en la invisibilidad y los obstáculos que conlleva.

Las personas Sordas en nuestro país han consolidado una comunidad que se ha mantenido de una generación a otra, a pesar de los intentos que han existido por erradicarla, como fue la consolidación de un modelo educativo denominado oralismo, que a lo largo del siglo XX preponderó la eliminación de la lengua de señas para el desarrollo de los infantes Sordos, la segregación entre personas de distintas edades para evitar el establecimiento de vínculos sociales afectivos, así como la implementación de auxiliares auditivos, la lectura labiofacial e incluso, intervenciones quirúrgicas experimentales.

La clandestinidad en la que ha subsistido la comunidad Sorda mexicana en los últimos treinta años ha venido configurando un proceso exponencial de aparición pública en las calles, escuelas, círculos académicos, medios de comunicación, congresos y universidades. Los Sordos han consolidado un movimiento que busca hacer frente a aquellas definiciones que les han sido impuestas, lejanas y negativas a la experiencia sensorial y sociocultural que poseen. Los Sordos organizados a través de colectivos y asociaciones civiles en el país, buscan hacer valer su voz, desde sus referentes, necesidades y demandas para legitimar su existencia y quehacer social, para saberse individuos moralmente valiosos, en equidad con cualquier otro desde el respeto a sus características distintivas.

El empleo de la Lengua de Señas Mexicana o también conocida como LSM, las actividades deportivas así como las tradiciones y costumbres Sordas, confirman la existencia de una comunidad heterogénea que busca abrirse paso entre los prejuicios imperantes y mostrar una definición conveniente, cercana y positiva sobre la existencia de sus integrantes, en aras de trascender la marginación que históricamente se ha justificado en la minusvalía de la diferencia.

Este estudio aspira a comprender la manera en la que los Sordos a través de la Asociación Civil, implementan distintas acciones para el reconocimiento de aquellos que les desconocen, rechazan o ignoran, partiendo de los referentes que soportan a la Cultura Sorda. Paralelamente sus promotores refuerzan entre sí, lazos de identificación como miembros de una comunidad que persigue propósitos compartidos.

Conocer la Cultura Sorda nos exige profundizar en los contextos de opresión a los que refieren las personas Sordas, así como las perspectivas que poseen respecto a la vida, la sociedad, los otros, y a ellos mismos, como integrantes de una comunidad que busca comprenderse y relacionarse dentro del sistema social imperante, en apego a sus características, convicciones e historia, dejando atrás la imagen negativa que les ha sido impuesta a través de la educación y la organización social de la que han sido objeto.

Hablar de reconocimiento nos lleva a considerar una dimensión moral en el quehacer de un movimiento social, a través de la cual, se busca reivindicar y legitimar la expresión cultural y participación social de quienes lo promueven. La dignidad de los individuos constituye el motor de la acción colectiva organizada que busca el cambio de paradigmas, y hacer evidentes los contrastes sociales que orillan a la exclusión y marginalidad de ciertas experiencias humanas.

La identidad colectiva Sorda posibilitada en el espacio de la asociación, ha resultado en que sus promotores puedan entenderse como sujetos de derecho, en concordancia con la normatividad del sistema social en el que se saben insertos. Hablar de derechos podría apreciarse como un mecanismo, dentro de esta lucha por el reconocimiento, para entenderse como individuos valiosos que pueden y quieren vivir en equidad con los oyentes desde sus 4 propios modos de ser. Su interés por generar cambios sociales no sólo daría cuenta de los contrastes y desigualdades, sino también, del sometimiento que han experimentado.

El término oyente, común en las comunidades Sordas, se emplea para designar a aquellas personas que presentan una audición regular, que pertenecen a la sociedad mayoritaria, y que habitualmente desconocen de la convivencia con Sordos y por ende, de la Cultura Sorda.

¿Quiénes son los Sordos? ¿Qué clase de reconocimiento buscan? ¿Qué implicaciones ha tenido esta imposición lingüística y social a través de su historia? ¿De qué manera se entienden política y culturalmente en el quehacer de esta Asociación Sorda?

A lo largo de esta investigación se busca conocer a profundidad la experiencia sociocultural de los Sordos, desde su óptica y posicionamientos al interior de la ADCRSJ durante el proceso de búsqueda de reconocimiento, reflexionando entre sus motivaciones, experiencias y definiciones sobre del mundo, los otros y de sí mismos.

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Tesis de maestría presentada ante el Departamento de Estudios de la Comunicación Social de la Universidad de Guadalajara, Jalisco, México.

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