Los flagrantes plagios de la obra de Juan Pablo Bonet

ANtonio-GasconPor Antonio Gascón Ricao,

Barcelona, 2013.

Sección: Artículos, historia.

 

Una cuestión que a nadie parece intrigar, pasa por el cómo se hizo tan popular en Europa el alfabeto manual publicado por Juan Pablo Bonet, en su obra de 1620, hasta el punto de que en la actualidad se siga utilizando en medio mundo, cuando los ejemplares de aquella obra o de aquella edición concreta de hecho debieron ser muy pocos. Prueba de ello son los pocos ejemplares originales que hoy en día se conservan.

De tratar de buscar una explicación a lo anterior, una de ellas podría pasar por el hecho de que su gran difusión se pudiera haber dado gracias a la circunstancia puntual de una posible reedición de la dicha obra de Pablo Bonet, tanto en España como en Europa.

Sin embargo no fue así, pues en España no se volvió a reeditar hasta 1882, reedición que corrió a cargo del Colegio Nacional de Sordomudos de Madrid, y con el único interés de tener un libro para regalar a las visitas ilustres. Muestra del poco interés que suscitó en España la obra de Pablo Bonet. A la inversa de lo que aconteció en Europa, al aparecer en muy poco tiempo tres ediciones, una francesa, una inglesa y una alemana, que curiosamente casi vinieron a coincidir al editarse correlativamente en 1890,1891 y 1895.[1]

Hecho que pone en evidencia que la difusión de la obra de Juan Pablo Bonet por Francia, Alemania o Inglaterra fue muy tardía y por lo mismo aquella difusión no explicaría por sí misma la influencia antes comentada, salvo que hubieran acaecido otras circunstancias que pudieran haber fomentado aquel hecho. Cuestión que nos lleva a la posibilidad de que alguien pudo haber estado plagiando su obra, y más en particular su popular alfabeto manual, un hecho que podría dar explicación a aquella difusión masiva.

Pensado en ello, apareció en este mismo espacio Cultura sorda, pero en el 2007, un trabajo del amigo Alejandro Oviedo titulado August Bouttats (1683). Abecedario demostrativo para hablar con la mano. Valencia, Imprenta de Agustín Laborda,[2] artículo que el amigo Alejandro amablemente me dedicó, y detalle que desde aquí agradezco al ser evidentemente inmerecido.

Pero tal como afirmaba Oviedo: “Puede pensarse que el alfabeto ilustrado en el libro de Juan de Pablo Bonet, que nunca se reimprimió, sería muy requerido entonces, y de allí que Bouttats decidiera (o fuera comisionado para ello) hacer una copia del alfabeto manual de Bonet…”, opinión muy voluntariosa la del amigo Oviedo al juzgar que aquel plagio directo de Bouttats de 1683, pudo obedecer a una comisión, o a más claro, a algún encargo de alguien por otra parte desconocido, y se supone que con fines totalmente altruistas, cuando resulta evidente que aquella impresión en el fondo no dejaba de ser un hecho mercantilista, sujeto, como era lógico, a los lógicos beneficios de las ventas de aquel grabado. Y así hubiera quedado esta historia en la duda, sino hubieran parecido otros nuevos plagios, que aportarían pruebas del evidente interés económico que despertó la reimpresión de aquel alfabeto manual de 1620.

Algo anterior en el tiempo a la aparición del artículo del amigo Oviedo llegó a manos del autor una copia de una lámina que había parecido a la venta en el rastro de Zaragoza. [3] Lámina que sin fecha ni pie de autor, que recogía casi idéntica la impresión de Bouttats, pista que nos proporcionó el amigo Héctor Vallés Varela, que fue la persona que tuvo la suerte de poder adquirirla a un precio irrisorio.[4]

Dicha lámina, impresa en una sola y única hoja, se inicia con la letra A circunvalada por una orla, casi idéntica a la de Bouttats, y con la leyenda impresa “Arte para aprender a hablar por la Mano formando Letras según se demuestra.” A dicha primera imagen siguen siete más, y con unas figuraciones manuales casi idénticas a las aparecidas en la edición de Bouttats:

Imagen1-Gascon-Bonet-Plagios
Imagen 1

Pero existe otro grabado, idéntico al anterior, aunque impreso por el grabador madrileño Joseph García Lanza (1734-1759), y por desgracia también sin fecha de impresión, pero con la leyenda situada bajo la ya común letra A con orla, que dice así: “Abecedario demostrativo para hablar por la mano, En la Imprenta Librería de Joseph García Lanza, plazuela del Ángel, adonde se hallara”.

Impresión que por tanto se podría situar más o menos sobre 1750, y que está compuesta por 8 hojas, con tres figuras por página, a excepción de la primera, circunscrita como ya es norma, a la letra A.[5], como muestra la Imagen 2:

Imagen 2
Imagen 2

Dentro de los hallazgos está el aparecido en fecha tan lejana como es 1955. Hallazgo que el autor, Vicente Castañeda,[6] dio a conocer dentro de un ensayo bibliográfico, y cuyo título era, según Castañeda: “Abecedario demostrativo para hablar por la mano. Se hallará en Sevilla en la Casa de Antonio Espinosa de los Monteros, en la Calle Génova.”

También según Castañeda aquella edición está “sin año, pero (es) de fines del XVII, Portada + 7 hojas sin numerar, en 8º.” Aunque lo más curioso son los comentarios que Castañeda hace al respecto de aquella misma obra, pues según su opinión:

“Tal vez sea esta edición la más antigua, de la que ha llegado este ejemplar hasta nosotros, y que reputo único, pues no lo vi citado en ningún catálogo ni bibliografía. Las portadas, y las hojas grabadas en madera, reproduciendo dentro de orlas las manos según las convencionales actitudes que determinan los signos del alfabeto para los mudos. Las planchas están finamente talladas y los dibujos muy bien realizados.” [7]

De dicha obra, Castañeda reproduce en su obra de 1955 la Portada, que aparece en la página 11. Portada que curiosamente no tiene semejanza alguna, en su orla, con las anteriores ediciones comentadas, al estar todas ellas impresas en papel, por tanto, con gran diferencia de la descubierta por Castañeda, al estar la suya grabada en madera.

Después de lo anterior, de hacer cuentas de los alfabetos aparecidos hasta hoy en día, los conocidos, son siete. Cronológicamente, Yebra (1585), Pablo Bonet (1620), Bouttats (1683), García Hidalgo (1693), Hervás y Panduro (1795), Goya (1812), y Marti (1815).

A los cuales habrá que añadir ahora, el aparecido en Zaragoza, sin nombre de impresor, y los editados por Joseph García Lanza, o por Espinosa de los Monteros, en Madrid y Sevilla, y los tres también sin fecha de impresión.

De ahí que se pueda llegar a una conclusión simple, que resulta chusca e irónica, pues viene a resultar que el alfabeto publicado por Pablo Bonet, ha sido el más plagiado de todos ellos, en su caso siete veces. Después habrá autores que dirán de Pablo Bonet que era un plagiario y un falsario, cuando resulta patente que en aquellas siete impresiones no se cita para nada que el origen de aquel alfabeto había salido en directo de la obra de Pablo Bonet, impresa en Madrid en 1620.

Siete impresiones que en su día, a buen seguro, debieron reportar buenos beneficios a sus impresores, pero eso ya es otra historia.

Notas

[1] La edición francesa de 1891, corrió a cargo de E. Bassouls y A. Boyer, la inglesa apareció con una introducción de A. Farrar, y la alemana a cargo del editor Werner Friedrich.

[2] http://www.cultura‐sorda.eu, diciembre 2007.

[3] Rastro; mercadillo de objetos antiguos, muy similar al de Madrid o a los Encantes de Barcelona, Ver www.mercadillosemanal.com/en.zaragoza/rastro-de-zaragoza.

[4] Héctor Vallés Varela: “Goya, su sordera y su tiempo”. Acta Otorrinoringol Esp. Núm. 56, Zaragoza, 2005. Páginas 122-131.

[5] Esta impresión, se la debemos a la amabilidad del amigo Jaime Villalón, bibliotecario de la Residencia de Estudiantes de Madrid, CSIC, desde aquí, Gracias de nuevo.

[6] Vicente Castañeda y Alcover, Ensayo de una bibliografía comentada de manuales de arte, ciencias, oficios, costumbres públicas y privadas de España. (Siglos XVI a XIX). Real Academia de la Historia, Madrid, 1955.

[7] Op. cit. p. 10

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