Reseña de Stokoe et al, 1965: “A Dictionary of ASL on Linguistic Principles”

Alejandro OviedoPor Alejandro Oviedo,

Berlín, 2006.

Sección: Reseñas.

Reseña de
Stokoe, William, Dorothy Casterline y Carl Groneberg (1965). A Dictionary of American Sign Language on Linguistic Principles. Silver Spring: Linstok Press. 346 págs. (ISBN 0‐93210‐01‐1) [1]

 

En agosto de 1965 apareció en Estados Unidos este diccionario de la lengua de señas de los Sordos de ese país. La publicación constituyó un hito en la historia reciente de las comunidades Sordas. Quiero contar por qué.

Diccionario_Stokoe_1965_PortadaEl contexto histórico de esta publicación

William Stokoe era profesor de inglés en el Gallaudet College (como entonces se llamaba la hoy Universidad de Gallaudet). Stokoe era oyente, y no había tenido contactos con Sordos antes de conseguir el trabajo en Gallaudet. El había estudiado lingüística, y tenía por eso interés en la comunicación humana. Ya desde sus primeros encuentros con Sordos en Gallaudet se convenció de que la lengua de señas era una lengua natural, con una rica gramática. Entonces se decía y creía otra cosa: que los Sordos no tenían una lengua propia, que se comunicaban a partir de un pobre sistema de comunicación que no les permitía elaborar pensamientos complejos. Stokoe se propuso entonces desarrollar un modelo teórico que le permitiera analizar lingüísticamente la lengua de señas de sus estudiantes y colegas Sordos de Gallaudet.

En 1960 publicó el primer resultado de sus investigaciones, en un libro llamado Sign Language Structure (la estructura de la lengua de señas). Allí hacía afirmaciones muy importantes, tales como que las señas tenían partes sin significado, y esas partes podían combinarse entre sí para formar nuevas y distintas señas. Las lenguas de señas, entonces, lo mismo que las habladas, tenían palabras (señas) que se podían descomponer en partes más pequeñas sin significado.

 

Cuál era el argumento de Stokoe

Voy a explicar brevemente lo que proponía Stokoe :

Una palabra como “niño”, por ejemplo, puede ser analizada en partes más pequeñas que no tienen significado: /n/, /i/, /ñ/ y /o/. Esas partes no tienen significado en sí mismas, y por tanto pueden ser utilizadas en un número téoricamente enorme de otras combinaciones para producir nuevas palabras. Este sencillo mecanismo permite generar un número teóricamente infinito de sentidos diferentes a partir de un número pequeño de señales. Es una cualidad típica del lenguaje humano.

Stokoe afirmó, en su libro de 1960, que las señas de la lengua usada por los Sordos en Gallaudet (y en todo Estados Unidos, por extensión) podían ser analizadas como compuestos formados por tres aspectos : una forma de la mano, un lugar del espacio y una cierta actividad.

Las formas de la mano que observaba eran llamadas por Stokoe DEZ, y eran 19. Los lugares del espacio eran llamados TAB, y él observaba 12 diferentes. Y las formas de movimiento o actividad que él descubrió, llamadas SIG, eran 24. Entonces, a partir de un inventario de 55 unidades, podían analizarse todas las señas. Y esas unidades no tenían un significado particular en sí mismas, y podían por tanto ser combinadas unas con otras de modo ilimitado para formar nuevas señas.

Analicemos un ejemplo para que quede esto más claro. La seña de VENEZUELA, por ejemplo, muestra la forma de la mano que en el alfabeto manual internacional representa « V » (este este es el DEZ de la seña) ; en la seña, la mano desciende desde la altura de la mejilla a la altura del pecho (este es el TAB) y lo hace en un movimiento zigzagueante (el SIG). En otras señas se pueden encontrar estas unidades combinadas de otro modo. Por ejemplo, en la seña venezolana RAYO tenemos el mismo TAB y el mismo SIG que en la seña VENEZUELA, pero el DEZ, la forma de la mano, es otro, la que en el alfabeto manual internacional representa la letra R. Un movimiento zigzagueante se observa también en muchas otras señas, y muchas otras señas se articulan en la zona comprendida entre la mejilla y el pecho, también.

Cómo fue recibido el planteamiento de Stokoe

El argumento de Stokoe era revolucionario. Estaba diciendo que las lenguas de señas tenían estructuras similares a las habladas. Que los Sordos tenían lenguaspropias. Que los Sordos tenían culturas. Que el lenguaje humano debía empezarse a comprender sin la dimensión sonora‐auditiva. Era un hallazgo científico de grandes proporciones.

Sin embargo, su propuesta no sólo no recibió mayor atención, sino que fue muy criticada. Los Sordos también lo criticaron. Después de largo tiempo de afirmaciones según las cuales las lenguas de señas no eran más que sistemas pobres y elementales de comunicación, la idea de Stokoe no podía ser comprendida.

Había, en ello, no solo prejuicio, sino también miedo y desconfianza. Stokoe era oyente, y de los oyentes no habían recibido los Sordos, por mucho tiempo, otra cosa que daños y rechazo. Los Sordos se habían refugiado en su lengua de señas, para resguardarse de la agresión cotidiana de los oyentes, y no podían aceptar que viniera entonces un oyente a explicar qué era esa lengua, que la comparara con las que hablaban los oyentes.

El diccionario de 1965

Stokoe se dedicó, después de 1960, a elaborar un diccionario de la lengua de señas con dos colegas Sordos, Dorothy Casterline y Carl Croneberg. Reunieron más de 1000 señas, y las analizaron con el modelo de DEZ, TAB y SIG. La ilustración que sigue (figura 1) es copia de un página del diccionario, donde se ilustran algunas de las unidades DEZ y TAB. Como se ve allí, para cada parte del cuerpo o para cada forma de la mano se asignaba un símbolo (“Ø” ‐símbolo 1‐ para la zona neutral frente al cuerpo, “Π” – símbolo 7‐ para el cuello, “A” ‐ símbolo 16‐para la mano cerrada en puño, “C” ‐ símbolo 16‐ para la mano curvada, etc.):

Diccionario_Stokoe_1965_Figura 1

A través de esos símbolos, Stokoe y sus colegas transcribieron y analizaron cerca de 1000 señas diferentes. Las páginas del diccionario lucen como se ilustra a continuación:

 

Diccionario_Stokoe_1965_Figura 2

Como se ve arriba , las entradas no se organizan a través de una glosa en inglés (o en otra lengua escrita), sino a través del sistema de transcripción propuesto por Stokoe. En la parte superior izquierda de esa página 62, aparecen los símbolos “ØG”. El primero, Ø, representa el TAB, es decir, el lugar donde ocurre la seña, que para este caso coresponde a una zona neutra del espacio ubicado frente al señante. Y “G” representa la forma de la mano, DEZ, que corresponde al dedo índice extendido mientras el resto de dedos permanecen cerrados. En esta sección, debe entenderse entonces, se agrupan las señas que se realizan en esa zona del espacio y con esa forma de la mano. Las señas no se agrupan, así, a través de criterios ajenos, tales como su significado en la lengua hablada del país, sino en criterios estructurales propios. Además de la representación de su forma en este sistema de escritura, el diccionario ofrece una definición de la seña, y una clasificación en una de tres categorías: “N”(nombre), “V”(verbo) o “X” (otras categorías).

Además de las entradas léxicas, el diccionario incluye un apéndice gramatical , una explicación de cómo se crean nombres en ASL y cómo se usa su sistema numérico, un ensayo sobre la comunidad Sorda que usa esa lengua y explicaciones sobre diferencias dialectales.

El diccionario de 1965 tuvo un peso académico e histórico muy grande. Por una parte, era la comprobación práctica de que el modelo teórico desarrollado por Stokoe en 1960 sí era lo bastante sólido como para fundamentar una descripción tan detallada de una lengua de señas como la que se hacía en el diccionario. En segundo lugar, este diccionario fue la primera obra lingüística en la que se denominó la lengua de los Sordos de Estados Unidos con el nombre American Sign Language (ASL). Entonces no era un nombre conocido ni aceptado, como lo es hoy.

En ese sentido es también este diccionario una obra pionera. En tercer lugar, dos de los tres autores de la obra eran Sordos, lo que creaba un antecedente muy importante para los estudios futuros de la lengua de señas.

Otros comentarios sobre el diccionario

El diccionario, sin embargo, es de una complejidad muy grande. No fue concebido como obra de consulta general, sino como un tratado científico. Su uso, por eso, no es sencillo, y se restringe más bien a los lingüistas. Esto limitó mucho su impacto inicial.

Hay algunas limitaciones importantes en este trabajo. Una de ellas es la de no haber dispuesto ningún elemento para la transcripción de la expresión facial y otros rasgos no manuales. Otra es la de no separar, como elemento propio, la orientación de la mano de la forma de la mano. Sin embargo, a pesar de las limitaciones, este sistema sirvió de base para la mayoría de sistemas de transcripción desarrollados más adelante por otros investigadores.

Años después de la publicación del Diccionario comenzó a generarse mayor atención a lo afirmado por Stokoe. La comunidad Sorda norteamericana empezó a ver con mayor atención e interés las posibilidades que brindaba la investigación lingüística de su lengua como base para una reivindicación histórica. Comenzaron entonces a aceptar la idea de llamar su lengua ASL, y de verla plasmada en obras como el diccionario de Stokoe y sus dos colegas Sordos, Croneberg y Casterline.

Fuentes consultadas:

Padden, C. y T. Humphries (2005) Inside Deaf Culture. Cambridge, Harvard University Press.

 Notas:

[1] Escribí esta reseña el año 2006. Pocos meses después, comencé a trabajar con la obra lingüística del maestro guadalupeño Auguste Bébian (leer aquí su biografía), en particular con su Mimographie (1825). Conocer la obra de Bébian me hizo ver de otro modo la obra de Stokoe. Bébian fue precursor del trabajo del lingüista norteamericano, que nunca reconoció la trascendencia de las ideas de Bébian en el desarrollo de su propia propuesta para analizar la ASL. Los invito a leer aquí el ensayo que dediqué al tema (Leer artículo “Las huellas de la mimografía en la obra de Stokoe). Alejandro Oviedo -Berlín, 2015.

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